Se espera que consumo energético y necesidad de refrigeración crezcan y “si no nos ponemos de acuerdo todos, como hay paraísos fiscales, habrá paraísos de data centers”, afirma experto.
Cada publicación en una red social, cada correo electrónico, cada foto de nuestras mascotas, nuestras familias y nuestros hijos; eso que parece estar en todos lados y en ninguno a la vez, está, en realidad, en lugares muy precisos: los data centers o centros de procesamiento de datos. Estos galpones llenos de computadoras almacenan información de empresas, organismos estatales y particulares, y su capacidad de cómputo se expande más y más cada día. Pero todo tiene un costo: en este caso, toneladas de agua, energía eléctrica y desechos tóxicos.
La Escuela de Investigación Climática de la Universidad de Columbia indica que, “debido a la energía que consumen, los centros de datos del mundo representan entre el 2,5 y el 3,7 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, superando incluso las de la industria de la aviación”. “Si seguimos así, esto pasará a ser un gran problema en poco tiempo”, sostuvo Ferragut.
De acuerdo a la Escuela de Investigación Climática de la Universidad de Columbia, “la inferencia —proceso mediante el cual la inteligencia artificial saca conclusiones a partir de datos nuevos— puede consumir incluso más energía que el entrenamiento”. En efecto, señala que Google “estimó que de la energía utilizada en la IA para entrenamiento e inferencia, el 60 por ciento se destina a inferencia y el 40 por ciento a entrenamiento”.
La universidad estadounidense explica que “el consumo de energía de inferencia es alto porque, si bien el entrenamiento generalmente se realiza varias veces para mantener los modelos actualizados y optimizados, la inferencia se utiliza muchas veces para servir a millones de usuarios”. No obstante, “todavía hay debate sobre qué modo consume mayor energía”.
Otro dato clave que surge de la investigación de Columbia es que “en lugar de emplear búsquedas web existentes que se basan en modelos de IA más pequeños, muchas personas están ansiosas por usar la IA para todo, pero una sola solicitud en ChatGPT puede consumir 100 veces más energía que una búsqueda en Google, según un experto en tecnología”.
En 2021 Google compró un predio de 30 hectáreas en el Parque de las Ciencias, Canelones, para construir un data center. La oficina de Evaluación de Impacto Ambiental del Ministerio de Ambiente (MA) emitió la Autorización Ambiental Previa, pero la multinacional aún no ha presentado proyecto de obra, indicaron desde Comunicación del MA.
Según informó El País, Google estimó que, funcionando en su máxima capacidad, el centro alcanzaría un consumo de electricidad equivalente al de 202.898 hogares funcionando con tarifa residencial simple. Al respecto, el ingeniero Ferragut mencionó: “Sería un gran consumidor de UTE, pero no es una cosa que rompa todo. Es menos de lo que Uruguay exporta de energía. Tener un cliente interno que consuma esa misma energía, quizás a un mejor precio, es potencial para crecer”.
En cuanto al consumo de agua, el año pasado trascendió que el proyecto original de Google hubiese requerido 7.600.000 litros de agua por día, lo que equivalía al uso diario de 55 mil personas. Más tarde, en noviembre, la empresa modificó el proyecto y pasó a un sistema de enfriamiento en base a aire. Consultado por El País, ese mismo mes el representante de Google Cloud en América Latina y el Caribe, Alberto Oppenheimer, sostuvo: “El agua que se consumirá es la misma que necesita cualquier empresa. Para uso doméstico, para incendios…”.
En un informe publicado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente se indica que el Estudio de Impacto Ambiental estudiaría “con especial atención” los siguientes puntos:
La afectación a la calidad de aire en condiciones normales de operación (derivadas de las tareas de mantenimiento de los generadores), así como evaluar el riesgo de la afectación a la salud humana en el área de influencia del proyecto, en situaciones de contingencia (operaciones de todo el parque de motores proyectado) de acuerdo a los resultados del modelo de dispersión de aire utilizado.
La gestión de los efluentes derivados del sistema de enfriamiento y su potencial afectación a la calidad de agua del Río de la Plata.
La afectación a los niveles de presión sonora de los receptores ubicados en el entorno del emprendimiento en condiciones normales y en situaciones de contingencia.

