La confianza en Uruguay y los entretelones que dejó la emisión de un bono global al 2060 por US$ 1.298 millones.

El gobierno de Uruguay recibió una muestra de confianza de los mercados financieros internacionales con la fuerte demanda que tuvo un bono en dólares con vencimiento al año 2060.

El gobierno salió ayer a los mercados internacionales en busca de fondos frescos en lo que es una estrategia de prefinanciar vencimientos de deuda que ha trascendido gobiernos y es una auténtica política de Estado (tras la crisis de 2002, se busca tener en “caja” el dinero para cubrir pagos de deuda durante 13 meses). En esta ocasión, Uruguay emitió un bono global en dólares con vencimiento en el año 2060 y recompró algo de deuda que vence a corto plazo. Es la segunda salida a los mercados internacionales en el año después del hito que implicó emitir en mayo un bono en Unidades Indexadas y reabrir otro en pesos.

En aquella ocasión el gobierno había hecho una operación de deuda inédita al emitir un bono global en Unidades Indexadas y reabrir otro en pesos en forma simultánea (lo que se conoce como dual tranche) y así colocar deuda por el equivalente a US$ 1.800 millones.

El gobierno recibió un espaldarazo de los mercados internacionales con una demanda que más que triplicó lo emitido, en medio de la discusión sobre un plebiscito que propone varios cambios en jubilaciones y que puede generar un terremoto económico-financiero para Uruguay.

En la mañana de ayer, Uruguay anunció la emisión de un nuevo bono global denominado en dólares, con vencimiento final en 2060, amortizable en tres pagos anuales en 2058, 2059 y 2060 (vida promedio de 35 años). Al mismo tiempo, lanzó una oferta de recompra de tres bonos globales en dólares, de vencimientos en 2025, 2027 y 2031. La misma le ofrecía al inversor la posibilidad de vender su bono a la República Oriental del Uruguay por efectivo (denominadas “ofertas no preferidas”), o de presentarlo como parte de pago del nuevo título que se emitía (“ofertas preferidas”).

Ya en ese momento de la mañana, fuentes del mercado estimaban que el nuevo bono de Uruguay tendría un tamaño que superaría los US$ 1.000 millones.

Finalmente, la emisión total alcanzó a US$ 1.298 millones, de los cuales US$ 1.250 millones fueron a cambio de efectivo (tal como adelantó El País ayer en la tarde), “emitiéndose el remanente para recomprar algunos de los bonos elegibles establecidos en la oferta”, señaló el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anoche en un comunicado.

Los inversores tuvieron gran avidez por el título de deuda uruguaya, ya que la demanda más que triplicó el monto emitido. El libro de órdenes de los inversores en su máximo, superó los US$ 4.500 millones, indicó el MEF.

Esta fuerte demanda de inversores, permitió al gobierno achicar el interés que pagará por el nuevo bono. Hay una “negociación” con los inversores donde eso ocurre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio