La diputada comunista declaró que el diputado blanco Sebastián Andújar le dijo que Gustavo Olmos le reconoció que se mandó “una cagada” con su suplente, la que lo denunció por acoso sexual.
La diputada suplente Martina Casás demandó a Marea Frenteamplista, el sector por el que fue electa, en reclamo de una indemnización de $ 1.000.000 (unos US$ 25.000) por despido indirecto y abusivo, ya que asegura que el diputado Gustavo Olmos, titular de la banca y su referente laboral, la acosó sexualmente. El viernes declararon los primeros testigos en el juzgado de Trabajo, entre ellos, a propuesta de Casás, la diputada comunista Micaela Melgar y Patricia González, presidenta de la Comisión de Género y Feminismos del Frente Amplio.
A diferencia de lo que plantearon testigos presentados por Marea Frenteamplista, como Martín Vallcorba, asesor parlamentario y excoordinador del Programa de Inclusión Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas, quien declaró que Casás no era asesora sino diputada suplente, Melgar sí la definió como “asesora” del sector.
Melgar reprodujo algunos de los relatos de Casás. “Me contó cosas, por ejemplo que la llevó a la represa de Salto Grande, que ahí la hizo bajar del auto y que la abrazó de forma indebida y con todo el cuerpo, que la manoseó (…) y le dio besos en la cabeza. Me contó que pasó lo mismo en Maldonado, que la hizo abrazarlo estando en malla mojados con todo el cuerpo, le fue dando besos más cerca de los labios cada vez que la saludaba. Eso pasaba de noche cuando hacían las recorridas (…); le daba besos cada vez más cerca de la boca, se notaba que la toqueteaba”, expresó la legisladora.
La diputada también relató que Casás le dijo que tras días sin verse él “le dijo que la extrañaba mucho y le dio tres besos en la boca”.
“También me dijo que una vez le tocó la cola en uno de los abrazos que le dio”, dijo y agregó: “Vi besos en la cabeza asquerosos”. Melgar relató además que días después de que Casás le contara esto, mientras ella estaba coordinando la bancada del Frente Amplio, el entonces presidente de la Cámara de Representantes, el nacionalista Sebastián Andújar, le pide que se quede tras la sesión de una comisión. “Y nos dice que no podía creer lo que le había contado Olmos, que se había mandado una cagada con Martina (…) Yo ya lo sabía por la conversación con Martina”, testificó la diputada.

