El acuerdo entre el Mercosur y la UE crea un mega mercado de más de 700 millones de consumidores y un Producto Interno Bruto combinado de US$ 21,3 billones.

Sería la mayor zona de libre comercio del mundo.

Con este acuerdo “lo primero que tiene Uruguay y todo el Mercosur es que logra eliminar los aranceles en el 70% de los productos exportables”, destacó Paganini.

Entre estos están los aceites para uso industrial (soja, girasol, maíz), algunos tipos de pescados y mariscos, frutas como manzanas, peras, duraznos, cerezas, ciruelas y uvas; legumbres e infusiones (café, mate y té).

En tanto, otros bienes verán esa eliminación de aranceles en un período de cuatro a 10 años después que entre en vigor el pacto. Allí entran langostinos, conservas de pescado, hortalizas, plantas y tubérculos alimenticios, cítricos, harina de maíz y biodiesel.

«Además se disminuyen los aranceles que hoy se pagan -por ejemplo- por la cuota Hilton de la carne y aparece una cuota adicional muy importante, de 99.000 toneladas a repartir entre los países Mercosur», afirmó Paganini.

Asimismo, remarcó que existe la oportunidad de que se radiquen inversiones en los países para producir para la Unión Europea. «Lo más importante en el mundo de hoy, las cadenas de valor que no son nacionales, que son globales, que puedan ir pensando en instalar eslabones productivos en estos países», enfatizó.

Por otro lado, expresó su satisfacción por lograr una de las metas que el gobierno quería para este período: “Abrir el país al mundo. Esto puede dinamizar otros acuerdos que están pendientes, es un logro de la política comercial y exterior del Uruguay».

Europa espera exportar más autos, maquinaria y medicinas al bloque sudamericano, inserto en una región bajo fuerte influencia de China, en tanto el Mercosur espera colocar más alimentos como soja, carne o miel en Europa.

El sector agropecuario europeo rechaza al unísono un acuerdo con el Mercosur por considerar que competirían en inferioridad de condiciones, algo que los gobiernos de Francia e Italia han tomado como bandera.

De darse por cerrada la etapa negociadora, el texto base para un acuerdo debe pasar por pasos posteriores antes de concretarlo, incluyendo «traducciones» y «aprobación parlamentaria», recordó Paganini.

Precisamente, según informó la agencia AFP, una vez cerrado el texto con el Mercosur, deberá obtener la ratificación de al menos 15 de los 27 países de la UE que representen 65% de la población, y una mayoría en el Parlamento europeo.

Eso está aún lejos en esta etapa. Al rechazo de Francia e Italia, se suma la reticencia de Polonia, Austria y Países Bajos.

En el caso del Mercosur, el proceso es más sencillo ya que el Poder Legislativo de cada país lo aprueba por separado.

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