Desde hace semanas, vecinos del departamento de Cerro Largo denuncian que un manto persistente de humo tóxico cubre varios barrios de la ciudad de Melo, producto de los incendios reiterados en el vertedero de La Pedrera. Padres y madres relatan el agravamiento de cuadros respiratorios en niños, mientras crece la sensación de abandono frente a una crisis ambiental que, lejos de ser nueva, se arrastra desde hace más de cuatro décadas.
La situación alcanzó un punto crítico en los últimos días, cuando habitantes de la zona comenzaron a difundir videos con densas columnas de humo y a expresar públicamente su malestar. “No se puede vivir así. Tengo a mi hijo enfermo por tanto humo”, expresó un vecino en un registro difundido por medios locales, advirtiendo que, de no existir una solución concreta, evalúan cortar el acceso al vertedero para impedir el ingreso de más camiones de residuos.
Un problema que lleva 40 años
El vertedero de residuos fue trasladado a La Pedrera a mediados de la década de 1980, durante la gestión del entonces intendente Rodolfo Nin Novoa, desde una zona próxima a la planta urbana de Melo hacia un predio ubicado a unos ocho kilómetros de la ciudad. En el área funcionan una escuela, un liceo rural y un complejo habitacional del Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI), y residen unas 70 familias, muchas de las cuales dependen del reciclaje informal para subsistir.
Entre 1985 y 1994, el funcionamiento del vertedero no generó mayores inconvenientes debido al menor volumen de residuos y a la capacidad de las antiguas canteras para absorber la disposición final. Sin embargo, a partir de 1995, durante la administración del intendente Villanueva Saravia, el crecimiento de la ciudad, el aumento del consumo y la ausencia de políticas ambientales sostenidas transformaron el predio en un foco crítico.
Respuestas paliativas y promesas inconclusas
Ante los incendios, Bomberos y el Cecoed han intervenido para controlar los focos ígneos, en una tarea reconocida por los propios vecinos. No obstante, se trata de medidas de emergencia que no atacan la raíz del problema. En enero de 2025, el Ministerio de Ambiente y la Intendencia de Cerro Largo firmaron un convenio para avanzar en el cierre de los vertederos a cielo abierto del departamento. A más de un año de ese acuerdo, los vecinos sostienen que la situación en La Pedrera no ha cambiado.
La posición del intendente
El intendente de Cerro Largo, Christian Morel, reconoció la gravedad del problema en declaraciones a La Mañana y afirmó que la principal dificultad es la falta de recursos. Señaló que la intendencia heredó una situación financiera crítica y que no cuenta con fondos para ejecutar inversiones millonarias como el traslado del vertedero o la construcción de un relleno sanitario.
Morel sostuvo que no se trata de un problema de gestión, sino de inversión, y aseguró que la problemática no fue prioridad en los últimos gobiernos departamentales. Admitió que, por el momento, la única respuesta posible son intervenciones puntuales y el trabajo de Bomberos, mientras se busca apoyo económico del gobierno central. También manifestó su voluntad de avanzar en soluciones como un relleno sanitario o la participación de privados, aunque reiteró que “sin plata es imposible”.
El cruce político
El exintendente y actual senador Sergio Botana rechazó las críticas y defendió su gestión. Afirmó que La Pedrera se encuentra en un lugar con condiciones geológicas favorables, sin filtraciones al subsuelo, y que durante su administración se implementó un sistema de gestión que permitió mantener la limpieza urbana. Botana atribuyó la falta de soluciones definitivas a la no aprobación de proyectos por parte de la entonces Dinama y a recortes presupuestales a nivel nacional.
Minimizó además el impacto de los incendios, señalando que son consecuencia del metano generado por los residuos y que no representan un riesgo mayor, postura que contrasta con las denuncias vecinales y los informes sanitarios.
La mirada desde Ambiente
Por su parte, el exsubsecretario de Ambiente Gerardo Amarilla explicó que durante el período anterior existió un plan nacional para cerrar vertederos, con una inversión global de 17 millones de dólares para los 19 departamentos. En ese marco, Cerro Largo tenía previsto el cierre de La Pedrera, la construcción de un nuevo residuo sanitario en Melo, plantas de transferencia en Río Branco y Fraile Muerto, y el realojo de viviendas, pero el convenio nunca llegó a firmarse debido a cambios de gobierno y procesos electorales.
Amarilla indicó que estaban previstos unos 800 mil dólares para Cerro Largo y que en el actual Presupuesto Nacional se reforzó la partida para este tipo de inversiones. También destacó la firma de un convenio con el Plan Vale para mejorar la gestión de residuos reciclables, aunque aclaró que se trata de una solución parcial.
Una herida abierta
Mientras continúan las explicaciones cruzadas y los anuncios de futuras inversiones, el humo sigue siendo parte del paisaje cotidiano para decenas de familias de Melo. La crisis del vertedero de La Pedrera se mantiene como una “herida abierta” que expone la falta de soluciones estructurales en la gestión de residuos y la distancia entre la planificación institucional y la realidad que respiran, día a día, los vecinos afectados.

