Varios países instan a evitar o posponer viajes a Cuba ante la grave crisis que atraviesa la isla. Gobiernos de América y Europa, entre ellos Canadá, España, Estados Unidos, Argentina y Reino Unido, emitieron advertencias a sus ciudadanos debido a los déficits en los servicios básicos, los prolongados apagones y otros riesgos asociados a la peor crisis económica y energética de Cuba en décadas.
Las alertas se producen en un contexto de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, marcado por el endurecimiento del asedio petrolero de Washington, una situación que amenaza directamente al turismo, uno de los principales pilares de la economía cubana. Países que históricamente han sido grandes emisores de visitantes a la isla comenzaron a advertir sobre un escenario cada vez más inestable.
Argentina recomendó directamente a sus ciudadanos “evitar o posponer viajes turísticos” a Cuba, señalando la escasez de combustible, alimentos y agua, así como los extensos cortes en el suministro eléctrico. En la misma línea, el gobierno de Canadá advirtió en su página oficial que la situación en la isla es “impredecible y podría deteriorarse rápidamente”, afectando incluso la disponibilidad de vuelos. Además, señaló que la falta de electricidad, combustible, alimentos, agua y medicinas también impacta en los centros turísticos.
El ministerio de asuntos exteriores del Reino Unido alertó a sus viajeros sobre apagones que pueden superar las 24 horas consecutivas y afectar de forma directa los servicios básicos. También advirtió que la escasez de combustible puede provocar cancelaciones o retrasos imprevistos en los planes turísticos.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos en La Habana indicó que la red eléctrica cubana es “cada vez más inestable” y que los apagones tienen efectos generalizados en todo el país, por lo que pidió extremar precauciones. Las embajadas de España y Ucrania también difundieron avisos similares, señalando la crisis energética y las recientes medidas adoptadas por Washington contra la isla.
España hizo especial hincapié en la debilidad del sistema de generación y distribución eléctrica, así como en la epidemia de chikunguña registrada en la segunda mitad del año pasado. Además, recomendó a sus ciudadanos viajar con un botiquín propio debido a la crítica escasez de medicamentos, incluyendo analgésicos, antibióticos, sales de rehidratación y otros insumos básicos.
En tanto, Ucrania instó a sus ciudadanos a evitar viajar a Cuba, extremar precauciones si ya se encuentran en el país y comunicarse de inmediato con la línea consular ante cualquier situación de emergencia.
La crisis se profundizó luego de que Estados Unidos pusiera fin a los envíos de petróleo venezolano hacia la isla y amenazara con imponer aranceles a los países que suministren combustible a Cuba. Washington ha señalado que la falta de energía podría acelerar un colapso interno y ha manifestado su expectativa de que la situación derive en un cambio político.
Como respuesta, el gobierno cubano aplicó un paquete de medidas de emergencia que incluye la suspensión de la venta de diésel, el cierre de algunas oficinas y hoteles, restricciones al transporte y la limitación de servicios públicos. El viceprimer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, informó que el escaso combustible disponible será priorizado para los servicios esenciales, como la generación eléctrica, la salud y el abastecimiento de agua.
Durante el fin de semana, Cuba volvió a registrar apagones prolongados que afectaron de forma simultánea a casi el 60 % del territorio nacional en el horario de mayor consumo, según datos de la empresa estatal Unión Eléctrica. La crisis energética, agravada desde mediados de 2024, atraviesa uno de sus peores momentos, con colapsos parciales que han dejado sin suministro a millones de personas.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que desde diciembre el país no recibe petróleo del exterior debido a las presiones del gobierno estadounidense. Ante el desabastecimiento, el régimen anunció el racionamiento del combustible, la priorización del teletrabajo, clases universitarias semipresenciales y la suspensión de eventos masivos como la Feria del Libro de La Habana y congresos internacionales, en el marco de un plan de emergencia que refleja la magnitud de la crisis que vive la isla.

