La oposición denuncia un “boicot” al programa de salud mental juvenil “Ni silencio ni tabú”

La oposición denuncia un “boicot” al programa de salud mental juvenil “Ni silencio ni tabú” del Instituto Nacional de la Juventud, tras conocerse cifras oficiales que muestran una caída abrupta en la cantidad de actividades desarrolladas durante 2025. Desde el oficialismo, en tanto, se sostiene que no hubo desmantelamiento, sino una reorientación de la estrategia con un trabajo más focalizado.

La polémica se desató luego de la respuesta del Ministerio de Desarrollo Social a un pedido de informes presentado por los diputados nacionalistas José Luis Satdjian y Pilar Simón. La información oficial dejó en evidencia un cambio drástico en la ejecución del programa durante el último año, que la oposición calificó como “alarmante”.

De acuerdo a los datos suministrados por el mides, las actividades realizadas por los equipos de la división descentralización y territorio del inju registraron un descenso del 95% en comparación con el año anterior. En términos concretos, el programa pasó de 791 actividades en 2024 a apenas 41 en 2025, una retracción que impactó con especial fuerza en los departamentos al norte del río Negro.

Desde la oposición, Satdjian advirtió que esta caída evidencia una “falta de compromiso del gobierno con las personas”, particularmente con adolescentes y jóvenes que enfrentan situaciones de vulnerabilidad en materia de salud mental. A su entender, la reducción de la presencia territorial del programa implica dejar sin apoyo a comunidades donde el acceso a servicios especializados ya es limitado.

Por su parte, desde el inju y el mides se señaló que el programa no fue desactivado, sino que se encuentra en un proceso de reorientación. Según explicaron las autoridades, el enfoque actual prioriza intervenciones más focalizadas y un trabajo cualitativo, en lugar de la cantidad de actividades, con el objetivo de mejorar el impacto de las acciones y optimizar los recursos disponibles.

La controversia reabre el debate sobre las políticas públicas en salud mental juvenil y el rol del estado en la prevención y el acompañamiento. Mientras la oposición insiste en que la caída de actividades refleja un retroceso preocupante, el gobierno defiende los cambios como parte de una redefinición estratégica del programa “Ni silencio ni tabú”, que continúa siendo presentado como una de las principales herramientas de abordaje en esta área.

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