El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) aprobó un plan que busca eliminar la internación de niños de entre 0 y 3 años en centros de protección, con el objetivo de que puedan crecer en entornos familiares y comunitarios. La iniciativa contempla la desinternación de 300 niños y es considerada por las autoridades como una de las políticas más importantes de la actual gestión.
El proyecto, aprobado por el Directorio del organismo, establece procedimientos, plazos y metas concretas orientadas a sustituir la institucionalización por alternativas que prioricen el desarrollo integral de los niños. Según el documento, la permanencia en instituciones durante la primera infancia puede generar efectos psicológicos, emocionales y físicos negativos, incluso cuando se trata de períodos breves, debido a la falta de vínculos estables y cuidados individualizados.
El proceso comenzará con una fase de valoración integral que se extenderá por 30 días. Durante este período, un equipo técnico analizará cada situación en forma individual, considerando aspectos como la salud del niño, su desarrollo, historia de vida, situación judicial, vínculos familiares y las intervenciones previas realizadas. A partir de ese diagnóstico, se definirá la estrategia más adecuada, que podrá incluir el retorno a la familia de origen con apoyo estatal, la integración a una familia de acogida o el inicio del proceso de adopción.
La segunda etapa, que puede extenderse hasta un año, estará enfocada en la transición del niño hacia un entorno familiar. En esta fase, el INAU brindará acompañamiento cercano mediante visitas periódicas, apoyo material, fortalecimiento de las capacidades de crianza y articulación con servicios de salud, educación y programas sociales. El objetivo es asegurar que la integración sea estable y sostenible en el tiempo.
Cuando existan condiciones para la revinculación con la familia de origen, el organismo trabajará en la superación de las causas que motivaron la separación, como problemas habitacionales, consumo problemático, dificultades de salud mental o carencias económicas. En los casos donde la revinculación no sea viable, el niño será integrado a una familia de acogida de forma temporal mientras se define su situación definitiva, que podrá ser el retorno familiar o la adopción.
El plan también prevé la captación y capacitación de al menos 15 familias de acogida en una primera etapa, quienes recibirán acompañamiento técnico y apoyos económicos para brindar cuidados temporales. Estas familias cumplen un rol clave en el proceso, garantizando un entorno afectivo y estable mientras se resuelve la situación del niño.
Asimismo, se implementarán procesos graduales de transición, con preparación emocional tanto de los niños como de los adultos involucrados, incluyendo rituales de despedida de los centros y la elaboración de una “bitácora de vida”, destinada a preservar la identidad y la historia personal de cada niño.
La fase final del programa consistirá en el seguimiento por parte de equipos territoriales, como los centros CAIF y otros programas sociales, que continuarán acompañando a las familias. En los casos de adopción, el proceso será coordinado por el Departamento de Adopciones del INAU, que brindará apoyo a las familias durante la integración.
Para la implementación del plan se conformará un equipo especializado integrado por técnicos sociales, educadores, psicomotricistas, abogados y referentes en captación de familias de acogida, además de un espacio físico destinado a encuentros familiares y evaluaciones.
Esta iniciativa se basa en los principios del Código de la Niñez y la Adolescencia y en estándares internacionales que establecen que el desarrollo de los niños debe darse prioritariamente en el ámbito familiar, reservando la institucionalización como último recurso y por el menor tiempo posible. El principal desafío será captar suficientes familias de acogida y garantizar el acompañamiento necesario para asegurar el bienestar y desarrollo de los niños involucrados.

