La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a generar preocupación entre economistas y autoridades por los posibles efectos que podría tener en la economía mundial y en países importadores de energía como Uruguay. El aumento del precio del petróleo y la incertidumbre en los mercados internacionales aparecen como los principales factores de riesgo.
Especialistas coinciden en que el impacto final dependerá fundamentalmente de cuánto se prolongue el conflicto y de si el actual aumento del crudo se mantiene o se diluye en las próximas semanas.
Advertencia del ministro de economía
Durante una actividad con asesores financieros en Punta del Este, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, señaló que el escenario representa un “shock negativo de términos de intercambio para Uruguay”.
Según explicó, el encarecimiento del petróleo implica un aumento del costo del principal componente de importación energética del país, que podría superar los efectos positivos que eventualmente tengan los precios de exportación.
“Es un aumento del principal componente de importación (el petróleo) superior a los efectos que va a tener en los precios de exportación”, afirmó el jerarca.
Oddone indicó que todavía es prematuro evaluar el impacto total del conflicto, ya que dependerá de factores como la evolución del mercado energético y la situación del estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio mundial de petróleo.
El ministro recordó además que, en crisis anteriores como la guerra entre Rusia y Ucrania, Uruguay experimentó incluso una apreciación del peso, influido por la evolución del real brasileño, por lo que consideró necesario esperar para evaluar la magnitud del impacto.
Petróleo más caro y efectos en cadena
El economista Ramón Pampín, gerente del Área Económica de PwC, señaló que el primer impacto ya se observa en el precio del petróleo, que comenzó a subir ante la tensión geopolítica.
El especialista explicó que la preocupación internacional también se vincula con el rol estratégico del estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo que se consume diariamente en el mundo.
El encarecimiento de la energía podría trasladarse a otros insumos relevantes para la producción global.
“Los energéticos no son solo el crudo sino también el gas, y ya están subiendo fertilizantes como la urea y el amoníaco”, explicó.
Esto podría generar una cadena de transmisión de costos que impacte posteriormente en los alimentos, en lo que los economistas denominan un shock de oferta, es decir, un aumento de precios provocado por mayores costos de producción.
Impacto indirecto a través de china
Otro factor de riesgo para Uruguay es la evolución de China, uno de los principales compradores de productos agrícolas.
Según Pampín, si el aumento de los costos energéticos afecta el crecimiento de ese país, podría registrarse una desaceleración de la demanda internacional de commodities, lo que también impactaría en las exportaciones uruguayas.
“Podrías tener un shock de oferta por costos más altos, pero también un shock de demanda si economías como China crecen menos”, señaló.
Dólar fuerte y mayor incertidumbre
El conflicto también influye en los mercados financieros internacionales. En contextos de incertidumbre suele producirse un fenómeno conocido como “vuelo hacia la seguridad”, donde los inversores trasladan capitales hacia activos considerados más seguros, como los de Estados Unidos.
Este movimiento tiende a fortalecer el dólar a nivel global, lo que puede provocar una depreciación de monedas de economías emergentes como la uruguaya.
Petróleo, inflación y tasas de interés
El economista Nicolás Cichevski, gerente senior de Análisis Económico en CPA Ferrere, sostuvo que la reacción inicial de los mercados está dominada por la incertidumbre y por la evolución del precio del petróleo.
El crudo llegó a situarse cerca de US$ 120 por barril, aunque luego retrocedió hacia el entorno de US$ 87,80, tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible desescalada del conflicto.
Sin embargo, el especialista considera poco probable que el petróleo vuelva rápidamente a los US$ 70 por barril, nivel previo a la crisis.
Para Uruguay, el encarecimiento del crudo implica presiones inflacionarias, ya que se trata de un insumo clave tanto en combustibles como en numerosos procesos productivos.
Además, si el aumento del petróleo genera mayor inflación global, los bancos centrales podrían mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo, especialmente en Estados Unidos.
Deterioro de los términos de intercambio
En la misma línea, el economista Luciano Magnífico, de la consultora Exante, explicó que una suba fuerte del petróleo representa para Uruguay un deterioro de los términos de intercambio, debido a su condición de importador de energía.
Este escenario podría traducirse en mayor inflación, presión sobre el dólar y aumento de costos productivos.
El traslado a la economía local podría darse a través de distintos canales, como el precio de los combustibles, el encarecimiento del transporte, fertilizantes y otros insumos industriales.
Magnífico señaló que, en episodios de alta incertidumbre internacional, el fortalecimiento del dólar es una reacción habitual de los mercados.
Un escenario aún incierto
Los analistas coinciden en que el impacto definitivo para Uruguay dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de si se ven afectadas infraestructuras clave de producción o transporte de petróleo.
Mientras tanto, el escenario global se mantiene marcado por la volatilidad en los mercados energéticos, la evolución del dólar y la incertidumbre sobre el crecimiento económico mundial, factores que podrían influir directamente en la inflación, el comercio y la actividad productiva del país.

