Alerta sanitaria: el mosquito del dengue muestra alta resistencia a insecticidas en Uruguay

Un estudio de la Universidad de la República encendió una señal de alerta sobre el control del mosquito transmisor del dengue en el país. La investigación reveló que más del 90% de las poblaciones de Aedes aegypti presentan resistencia a los piretroides, el grupo de insecticidas más utilizado en fumigaciones.

El trabajo fue desarrollado por el Laboratorio de Vectores del Instituto de Higiene, con la participación de la profesora Yester Basmadjián y el biólogo Andrés Cabrera. A través de ensayos de laboratorio y estudios genéticos, los investigadores confirmaron que estos mosquitos no solo portan mutaciones, sino que sobreviven en la práctica a la exposición de insecticidas como la deltametrina.

“Una viabilidad mayor al 90% implica que los mosquitos son resistentes”, explicó Cabrera, al detallar los resultados de las pruebas, en las que la mortalidad fue mínima incluso bajo condiciones controladas.

Mutaciones que anulan el efecto de los químicos

El estudio identificó alteraciones en el denominado gen KDR, vinculado al sistema nervioso del insecto y objetivo principal de los piretroides. Estas mutaciones impiden que el insecticida actúe correctamente, permitiendo la supervivencia de los ejemplares expuestos.

Para validar estos hallazgos, el equipo utilizó técnicas moleculares como PCR, junto con ensayos biológicos conocidos como “pruebas de botella”, donde se midió directamente la resistencia de los mosquitos frente a dosis estandarizadas.

Las muestras analizadas fueron recolectadas en distintos puntos del país —Salto, Canelones, Montevideo y San José— mediante ovitrampas instaladas por el Ministerio de Salud Pública. Nuevos análisis incluirán poblaciones de otros departamentos, entre ellos Maldonado.

Estrategias de control en revisión

El hallazgo tiene implicancias directas en las políticas sanitarias. La deltametrina, uno de los compuestos más utilizados en fumigaciones públicas, mostró una eficacia muy reducida frente a estas poblaciones resistentes.

Los especialistas advierten que aumentar la dosis no es una solución, ya que acelera el proceso de selección de mosquitos resistentes. En su lugar, se recomienda rotar los insecticidas —idealmente cada tres meses— y evitar el uso sistemático de un único producto.

Sin embargo, subrayan que la fumigación no debe ser la principal herramienta de control. “La medida más efectiva sigue siendo eliminar los criaderos”, sostuvo Basmadjián. Esto implica eliminar recipientes con agua estancada y limpiar sus superficies para evitar la proliferación de huevos.

Un fenómeno dinámico que requiere monitoreo

Los investigadores destacan que la resistencia es un proceso cambiante, por lo que resulta clave mantener un monitoreo constante para ajustar las estrategias según cada territorio. Además, alertan que zonas de frontera, puertos y aeropuertos pueden ser puntos críticos para la introducción de nuevas variantes.

En paralelo, se exploran alternativas como el control biológico mediante la liberación de mosquitos estériles, así como el refuerzo de medidas de protección personal, como el uso de repelentes y mosquitos.

El informe concluye que, si bien los insecticidas domésticos aún mantienen efectividad, su uso indiscriminado podría generar resistencias en el futuro. En cambio, los repelentes continúan siendo una herramienta clave, ya que actúan alejando al mosquito sin generar presión evolutiva.

Este escenario obliga a replantear las estrategias de control del dengue en Uruguay, en un contexto donde la prevención y la gestión integrada del vector se vuelven cada vez más determinantes.

@canaldocemelo

Alerta sanitaria: el mosquito del dengue muestra alta resistencia a insecticidas en Uruguay Un estudio de la Universidad de la República encendió una señal de alerta sobre el control del mosquito transmisor del dengue en el país. La investigación reveló que más del 90% de las poblaciones de Aedes aegypti presenta resistencia a los piretroides, el grupo de insecticidas más utilizado en fumigaciones. El trabajo fue desarrollado por el Laboratorio de Vectores del Instituto de Higiene, con la participación de la profesora Yester Basmadjián y el biólogo Andrés Cabrera. A través de ensayos de laboratorio y estudios genéticos, los investigadores confirmaron que estos mosquitos no solo portan mutaciones, sino que sobreviven en la práctica a la exposición de insecticidas como la deltametrina. “Una viabilidad mayor al 90% implica que los mosquitos son resistentes”, explicó Cabrera, al detallar los resultados de las pruebas, en las que la mortalidad fue mínima incluso bajo condiciones controladas. Mutaciones que anulan el efecto de los químicos El estudio identificó alteraciones en el denominado gen KDR, vinculado al sistema nervioso del insecto y objetivo principal de los piretroides. Estas mutaciones impiden que el insecticida actúe correctamente, permitiendo la supervivencia de los ejemplares expuestos. Para validar estos hallazgos, el equipo utilizó técnicas moleculares como PCR, junto con ensayos biológicos conocidos como “pruebas de botella”, donde se midió directamente la resistencia de los mosquitos frente a dosis estandarizadas. Las muestras analizadas fueron recolectadas en distintos puntos del país —Salto, Canelones, Montevideo y San José— mediante ovitrampas instaladas por el Ministerio de Salud Pública. Nuevos análisis incluirán poblaciones de otros departamentos, entre ellos Maldonado. Estrategias de control en revisión El hallazgo tiene implicancias directas en las políticas sanitarias. La deltametrina, uno de los compuestos más utilizados en fumigaciones públicas, mostró una eficacia muy reducida frente a estas poblaciones resistentes. Los especialistas advierten que aumentar la dosis no es una solución, ya que acelera el proceso de selección de mosquitos resistentes. En su lugar, recomiendan rotar los insecticidas —idealmente cada tres meses— y evitar el uso sistemático de un único producto. Sin embargo, subrayan que la fumigación no debe ser la principal herramienta de control. “La medida más efectiva sigue siendo eliminar los criaderos”, sostuvo Basmadjián. Esto implica eliminar recipientes con agua estancada y limpiar sus superficies para evitar la proliferación de huevos. Un fenómeno dinámico que requiere monitoreo Los investigadores destacan que la resistencia es un proceso cambiante, por lo que resulta clave mantener un monitoreo constante para ajustar las estrategias según cada territorio. Además, alertan que zonas de frontera, puertos y aeropuertos pueden ser puntos críticos para la introducción de nuevas variantes. En paralelo, se exploran alternativas como el control biológico mediante la liberación de mosquitos estériles, así como el refuerzo de medidas de protección personal, como el uso de repelentes y mosquiteros. El informe concluye que, si bien los insecticidas domésticos aún mantienen efectividad, su uso indiscriminado podría generar resistencias a futuro. En cambio, los repelentes continúan siendo una herramienta clave, ya que actúan alejando al mosquito sin generar presión evolutiva. Este escenario obliga a replantear las estrategias de control del dengue en Uruguay, en un contexto donde la prevención y la gestión integrada del vector se vuelven cada vez más determinantes.

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