Cerro Largo se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del mapa energético nacional en los últimos días, en medio de un fenómeno que combina factores económicos, geopolíticos y fronterizos: ciudadanos brasileños cruzan hacia territorio uruguayo para abastecerse de combustible más barato. La situación, que hasta hace poco era incipiente, comienza a ganar escala en localidades fronterizas como Aceguá, donde estaciones de servicio registran un aumento sostenido en la demanda de gasoil, especialmente por parte de vehículos con matrícula brasileña. Diferencial de precios y efecto frontera El origen del fenómeno es claro: el precio del combustible en Uruguay se mantiene por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI), lo que genera un incentivo directo para consumidores del sur de Brasil. Mientras el gobierno uruguayo decidió amortiguar el impacto de los precios internacionales —marcados por tensiones en Medio Oriente—, esa misma política abrió una brecha que hoy se traduce en un flujo creciente de demanda externa. En abril, el ajuste de tarifas fue moderado: Nafta Súper 95: subió a $82,26 por litro Gasoil 50-S: pasó a $50,63 por litro De haberse aplicado el PPI pleno, los incrementos habrían sido mucho mayores, especialmente en el gasoil, donde el aumento proyectado rondaba el 43%. Medidas del gobierno: control y monitoreo intensivo Ante este escenario, el Poder Ejecutivo activó un paquete de medidas preventivas. La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) fue instruida para reforzar el monitoreo en los departamentos de frontera, con especial atención en Cerro Largo. Las acciones incluyen: Reportes diarios de ventas de gasoil (50-S y 10-S) por parte de distribuidoras Seguimiento de volúmenes comercializados por Ancap Control de stocks en plantas de almacenamiento Coordinación con la Dirección Nacional de Aduanas y operadores de tarjetas El objetivo es anticipar eventuales desabastecimientos y evitar distorsiones en el mercado interno. “El subsidio es para los uruguayos” Desde Ancap, su presidenta, Cecilia San Román, fue contundente: “El subsidio es para los uruguayos, no para la región”. La frase resume la preocupación oficial: que el beneficio implícito en los precios locales termine siendo aprovechado por consumidores extranjeros, generando presión sobre la oferta disponible. Impacto local: señales de alerta en Cerro Largo Aunque por ahora no se registran faltantes generalizados, operadores del sector advierten que el aumento de la demanda en zonas como Cerro Largo podría generar tensiones si la tendencia se consolida. Las estaciones de servicio ya comienzan a: Ajustar sus previsiones de abastecimiento Activar planes de contingencia Monitorear picos de consumo en horarios específicos En paralelo, el gobierno evalúa nuevas medidas si la situación escala, en un contexto internacional todavía incierto. Un escenario en evolución El caso de Cerro Largo refleja cómo decisiones de política energética, sumadas a factores externos, pueden generar efectos inmediatos en territorios de frontera. Por ahora, el foco está puesto en anticipar: evitar faltantes, garantizar el abastecimiento interno y sostener el equilibrio del sistema. Pero si la brecha de precios persiste, el “turismo de combustible” podría transformarse en un desafío estructural para Uruguay.
Cerro Largo en el centro de la tensión por el combustible: brasileños cruzan la frontera en busca de gasoil más barato Cerro Largo se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del mapa energético nacional en los últimos días, en medio de un fenómeno que combina factores económicos, geopolíticos y fronterizos: ciudadanos brasileños cruzan hacia territorio uruguayo para abastecerse de combustible más barato. La situación, que hasta hace poco era incipiente, comienza a ganar escala en localidades fronterizas como Aceguá, donde estaciones de servicio registran un aumento sostenido en la demanda de gasoil, especialmente por parte de vehículos con matrícula brasileña. Diferencial de precios y efecto frontera El origen del fenómeno es claro: el precio del combustible en Uruguay se mantiene por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI), lo que genera un incentivo directo para consumidores del sur de Brasil. Mientras el gobierno uruguayo decidió amortiguar el impacto de los precios internacionales —marcados por tensiones en Medio Oriente—, esa misma política abrió una brecha que hoy se traduce en un flujo creciente de demanda externa. En abril, el ajuste de tarifas fue moderado: Nafta Súper 95: subió a $82,26 por litro Gasoil 50-S: pasó a $50,63 por litro De haberse aplicado el PPI pleno, los incrementos habrían sido mucho mayores, especialmente en el gasoil, donde el aumento proyectado rondaba el 43%. Medidas del gobierno: control y monitoreo intensivo Ante este escenario, el Poder Ejecutivo activó un paquete de medidas preventivas. La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) fue instruida para reforzar el monitoreo en los departamentos de frontera, con especial atención en Cerro Largo. Las acciones incluyen: Reportes diarios de ventas de gasoil (50-S y 10-S) por parte de distribuidoras Seguimiento de volúmenes comercializados por Ancap Control de stocks en plantas de almacenamiento Coordinación con la Dirección Nacional de Aduanas y operadores de tarjetas El objetivo es anticipar eventuales desabastecimientos y evitar distorsiones en el mercado interno. “El subsidio es para los uruguayos” Desde Ancap, su presidenta, Cecilia San Román, fue contundente: “El subsidio es para los uruguayos, no para la región”. La frase resume la preocupación oficial: que el beneficio implícito en los precios locales termine siendo aprovechado por consumidores extranjeros, generando presión sobre la oferta disponible. Impacto local: señales de alerta en Cerro Largo Aunque por ahora no se registran faltantes generalizados, operadores del sector advierten que el aumento de la demanda en zonas como Cerro Largo podría generar tensiones si la tendencia se consolida. Las estaciones de servicio ya comienzan a: Ajustar sus previsiones de abastecimiento Activar planes de contingencia Monitorear picos de consumo en horarios específicos En paralelo, el gobierno evalúa nuevas medidas si la situación escala, en un contexto internacional todavía incierto. Un escenario en evolución El caso de Cerro Largo refleja cómo decisiones de política energética, sumadas a factores externos, pueden generar efectos inmediatos en territorios de frontera. Por ahora, el foco está puesto en anticipar: evitar faltantes, garantizar el abastecimiento interno y sostener el equilibrio del sistema. Pero si la brecha de precios persiste, el “turismo de combustible” podría transformarse en un desafío estructural para Uruguay.