La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó que Uruguay crecerá apenas 1,6% en 2026, consolidando una tendencia de bajo dinamismo económico y posicionándolo entre los países de menor expansión en América del Sur. Según el informe difundido el 27 de abril, la economía uruguaya se desaceleraría respecto al 1,8% estimado para 2025, quedando además por debajo del promedio regional de América Latina y el Caribe, que se ubicaría en 2,2%, y del 2,4% previsto para América del Sur. En la comparación regional, Uruguay solo superaría a Bolivia (0,5%), mientras que quedaría rezagado frente a economías como Paraguay (4,5%), Argentina (3,3%), Perú (3,2%), Colombia (2,5%), Ecuador (2,4%), Brasil (2,0%), Chile (2,0%) y Venezuela (6,5%). De esta manera, se posicionaría como la segunda economía sudamericana con menor crecimiento en 2026. El informe advierte que el menor desempeño de Uruguay se inscribe en un contexto de desaceleración generalizada en la región. La CEPAL estima que 24 de los 33 países latinoamericanos crecerán menos este año, reflejando una persistente debilidad estructural. De concretarse estas previsiones, América Latina acumularía cuatro años consecutivos con tasas cercanas al 2,3%, evidenciando limitaciones para sostener un crecimiento más robusto. Factores externos condicionan la economía El organismo atribuye la revisión a la baja de sus proyecciones a un deterioro del escenario internacional. Las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente, han impulsado el alza del precio del petróleo, encareciendo costos de producción y transporte. A esto se suma el aumento de los precios de los alimentos y la desaceleración de economías clave como China, la Zona Euro e India. En este contexto, Uruguay —caracterizado por ser una economía abierta y dependiente del comercio exterior— enfrenta un entorno más desafiante, con menor impulso externo y condiciones financieras más restrictivas. Consumo e inversión con menor dinamismo La CEPAL también advierte que el consumo privado, principal motor del crecimiento en la región, perderá dinamismo durante 2026. En paralelo, la inversión se mantendría en niveles moderados, lo que limita las posibilidades de expansión económica sostenida. En materia inflacionaria, el informe señala que la mediana regional se ubicaría por encima del 3%, superando el 2,4% registrado en 2025, impulsada por la volatilidad cambiaria y el encarecimiento de insumos importados. Asimismo, el crecimiento del empleo se desaceleraría, pasando de 1,5% a 1,1%. Desempeño dispar en la región A nivel subregional, América del Sur crecería por debajo del promedio latinoamericano, mientras que América Central alcanzaría un 3,9% y el Caribe de habla inglesa un 5,6%, con Guyana destacándose con un notable crecimiento de 16,3%. En este escenario, Uruguay queda rezagado respecto a varias economías vecinas, evidenciando dificultades para converger hacia mayores niveles de crecimiento. Desafíos estructurales La CEPAL subraya que la región enfrenta problemas estructurales como baja productividad, limitada inversión y alta vulnerabilidad a shocks externos. Ante este panorama, recomienda fortalecer la gobernanza, impulsar la inversión y mejorar la capacidad de movilización de recursos. Para Uruguay, las proyecciones confirman que, pese a la estabilidad macroeconómica, el crecimiento sigue siendo moderado y representa uno de los principales desafíos en un contexto global cada vez más incierto.
CEPAL prevé bajo crecimiento para Uruguay en 2026 y lo ubica entre los más rezagados de Sudamérica La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó que Uruguay crecerá apenas 1,6% en 2026, consolidando una tendencia de bajo dinamismo económico y posicionándolo entre los países de menor expansión en América del Sur. Según el informe difundido el 27 de abril, la economía uruguaya se desaceleraría respecto al 1,8% estimado para 2025, quedando además por debajo del promedio regional de América Latina y el Caribe, que se ubicaría en 2,2%, y del 2,4% previsto para América del Sur. En la comparación regional, Uruguay solo superaría a Bolivia (0,5%), mientras que quedaría rezagado frente a economías como Paraguay (4,5%), Argentina (3,3%), Perú (3,2%), Colombia (2,5%), Ecuador (2,4%), Brasil (2,0%), Chile (2,0%) y Venezuela (6,5%). De esta manera, se posicionaría como la segunda economía sudamericana con menor crecimiento en 2026. El informe advierte que el menor desempeño de Uruguay se inscribe en un contexto de desaceleración generalizada en la región. La CEPAL estima que 24 de los 33 países latinoamericanos crecerán menos este año, reflejando una persistente debilidad estructural. De concretarse estas previsiones, América Latina acumularía cuatro años consecutivos con tasas cercanas al 2,3%, evidenciando limitaciones para sostener un crecimiento más robusto. Factores externos condicionan la economía El organismo atribuye la revisión a la baja de sus proyecciones a un deterioro del escenario internacional. Las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente, han impulsado el alza del precio del petróleo, encareciendo costos de producción y transporte. A esto se suma el aumento de los precios de los alimentos y la desaceleración de economías clave como China, la Zona Euro e India. En este contexto, Uruguay —caracterizado por ser una economía abierta y dependiente del comercio exterior— enfrenta un entorno más desafiante, con menor impulso externo y condiciones financieras más restrictivas. Consumo e inversión con menor dinamismo La CEPAL también advierte que el consumo privado, principal motor del crecimiento en la región, perderá dinamismo durante 2026. En paralelo, la inversión se mantendría en niveles moderados, lo que limita las posibilidades de expansión económica sostenida. En materia inflacionaria, el informe señala que la mediana regional se ubicaría por encima del 3%, superando el 2,4% registrado en 2025, impulsada por la volatilidad cambiaria y el encarecimiento de insumos importados. Asimismo, el crecimiento del empleo se desaceleraría, pasando de 1,5% a 1,1%. Desempeño dispar en la región A nivel subregional, América del Sur crecería por debajo del promedio latinoamericano, mientras que América Central alcanzaría un 3,9% y el Caribe de habla inglesa un 5,6%, con Guyana destacándose con un notable crecimiento de 16,3%. En este escenario, Uruguay queda rezagado respecto a varias economías vecinas, evidenciando dificultades para converger hacia mayores niveles de crecimiento. Desafíos estructurales La CEPAL subraya que la región enfrenta problemas estructurales como baja productividad, limitada inversión y alta vulnerabilidad a shocks externos. Ante este panorama, recomienda fortalecer la gobernanza, impulsar la inversión y mejorar la capacidad de movilización de recursos. Para Uruguay, las proyecciones confirman que, pese a la estabilidad macroeconómica, el crecimiento sigue siendo moderado y representa uno de los principales desafíos en un contexto global cada vez más incierto.