Viene un El Niño poderoso y crece la preocupación mundial por sus posibles consecuencias

El fenómeno climático de El Niño vuelve a encender las alarmas a nivel mundial y, según diversos investigadores y organismos especializados, podría convertirse en uno de los episodios más intensos jamás registrados. Los científicos advierten que, de confirmarse los pronósticos actuales, el evento podría agravar problemas económicos, sociales y climáticos en distintas regiones del planeta.
El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que provoca alteraciones en los patrones climáticos globales. Sus efectos pueden incluir sequías severas, inundaciones, olas de calor y cambios drásticos en las temporadas agrícolas.
A lo largo de la historia, este fenómeno ha sido vinculado a grandes crisis humanitarias. Algunos estudios sostienen que pudo influir en el colapso de antiguas civilizaciones en América del Sur, mientras que otros investigadores señalan su impacto en hambrunas históricas, como la ocurrida entre 1877 y 1878, cuando millones de personas murieron en regiones tropicales afectadas por sequías extremas.
Actualmente, los expertos consideran que el nuevo episodio de El Niño podría alcanzar niveles sin precedentes. Modelos climáticos internacionales estiman que las temperaturas del Pacífico central podrían elevarse hasta 3 grados Celsius por encima del promedio, superando incluso algunos de los eventos más intensos registrados en 1982, 1997 y 2015.
El investigador Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, señaló que existe una “posibilidad real” de enfrentar un fenómeno extraordinario, aunque aclaró que todavía es temprano para confirmarlo con certeza.
Los especialistas advierten que el contexto global actual podría amplificar los efectos del fenómeno. La crisis energética derivada de los conflictos internacionales, el aumento del costo de los alimentos y fertilizantes, así como la reducción de ayudas económicas para países vulnerables, generan preocupación sobre el impacto que podría tener una sequía prolongada o eventos climáticos extremos.
Laurie Laybourn, directora de la Iniciativa de Riesgos Climáticos Estratégicos del Reino Unido, alertó sobre una posible “tormenta perfecta” que podría traducirse en más pobreza, desnutrición, conflictos y endeudamiento en distintas regiones del mundo.
Los episodios de El Niño suelen provocar condiciones más húmedas en algunas zonas de América, mientras generan sequías en partes de Asia, Australia y África austral. También tiende a reducir la actividad de huracanes en el Atlántico y elevar las temperaturas globales.
Muchos científicos consideran que, como consecuencia directa de este fenómeno, el año 2027 podría convertirse en el más cálido jamás registrado.
En países como India, donde históricamente El Niño afecta el régimen de lluvias monzónicas, las autoridades ya comenzaron a implementar medidas preventivas. Aunque los expertos descartan escenarios de hambrunas masivas como las ocurridas en el siglo XIX, sí prevén impactos económicos importantes, especialmente en la agricultura, el consumo y el empleo.
Desde la comunidad científica destacan que, a diferencia de épocas pasadas, hoy existen herramientas de monitoreo climático, sistemas de alerta temprana y mayores reservas alimentarias. Sin embargo, remarcan que los fenómenos extremos continúan representando un desafío para la estabilidad económica y social de numerosos países.
Fuente: The New York Times

@canaldocemelo

Viene un El Niño poderoso y crece la preocupación mundial por sus posibles consecuencias El fenómeno climático de El Niño vuelve a encender las alarmas a nivel mundial y, según diversos investigadores y organismos especializados, podría convertirse en uno de los episodios más intensos jamás registrados. Científicos advierten que, de confirmarse los pronósticos actuales, el evento podría agravar problemas económicos, sociales y climáticos en distintas regiones del planeta. El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que provoca alteraciones en los patrones climáticos globales. Sus efectos pueden incluir sequías severas, inundaciones, olas de calor y cambios drásticos en las temporadas agrícolas. A lo largo de la historia, este fenómeno ha sido vinculado a grandes crisis humanitarias. Algunos estudios sostienen que pudo influir en el colapso de antiguas civilizaciones en América del Sur, mientras que otros investigadores señalan su impacto en hambrunas históricas, como la ocurrida entre 1877 y 1878, cuando millones de personas murieron en regiones tropicales afectadas por sequías extremas. Actualmente, expertos consideran que el nuevo episodio de El Niño podría alcanzar niveles sin precedentes. Modelos climáticos internacionales estiman que las temperaturas del Pacífico central podrían elevarse hasta 3 grados Celsius por encima del promedio, superando incluso algunos de los eventos más intensos registrados en 1982, 1997 y 2015. El investigador Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, señaló que existe una “posibilidad real” de enfrentar un fenómeno extraordinario, aunque aclaró que todavía es temprano para confirmarlo con certeza. Los especialistas advierten que el contexto global actual podría amplificar los efectos del fenómeno. La crisis energética derivada de los conflictos internacionales, el aumento del costo de los alimentos y fertilizantes, así como la reducción de ayudas económicas para países vulnerables, generan preocupación sobre el impacto que podría tener una sequía prolongada o eventos climáticos extremos. Laurie Laybourn, director de la Iniciativa de Riesgos Climáticos Estratégicos del Reino Unido, alertó sobre una posible “tormenta perfecta” que podría traducirse en más pobreza, desnutrición, conflictos y endeudamiento en distintas regiones del mundo. Los episodios de El Niño suelen provocar condiciones más húmedas en algunas zonas de América, mientras generan sequías en partes de Asia, Australia y África austral. También tienden a reducir la actividad de huracanes en el Atlántico y elevar las temperaturas globales. Muchos científicos consideran que, como consecuencia directa de este fenómeno, el año 2027 podría convertirse en el más cálido jamás registrado. En países como India, donde históricamente El Niño afecta el régimen de lluvias monzónicas, las autoridades ya comenzaron a implementar medidas preventivas. Aunque los expertos descartan escenarios de hambrunas masivas como las ocurridas en el siglo XIX, sí prevén impactos económicos importantes, especialmente en la agricultura, el consumo y el empleo. Desde la comunidad científica destacan que, a diferencia de épocas pasadas, hoy existen herramientas de monitoreo climático, sistemas de alerta temprana y mayores reservas alimentarias. Sin embargo, remarcan que los fenómenos extremos continúan representando un desafío para la estabilidad económica y social de numerosos países. Fuente: The New York Times

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