La previsión de un fenómeno de «súper Niño», que traerá precipitaciones por encima de lo normal, ya comenzó a modificar decisiones en distintos sectores del país. Los productores agropecuarios ajustan sus estrategias de siembra, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) elabora planes de respuesta y los municipios solicitan recursos extraordinarios para hacer frente a posibles inundaciones y daños en la infraestructura. Los pronósticos indican que el calentamiento anómalo del océano Pacífico favorecerá un aumento de las lluvias, especialmente en el norte del país. Ante este escenario, el Ministerio de Economía incorporó por primera vez variables climáticas en sus proyecciones económicas, debido al impacto que estos fenómenos pueden tener sobre la producción y las cuentas públicas. En el sector agropecuario, técnicos del INIA señalan que un año Niño suele ser más favorable que un año de sequía, aunque advierten sobre riesgos sanitarios, erosión de los suelos y pérdidas por exceso de agua. Los productores ya comenzaron a limpiar tajamares, reforzar el manejo de cultivos y aumentar la siembra de maíz, aprovechando las perspectivas de mayor disponibilidad hídrica. En paralelo, el Sinae informó que trabaja en la planificación de distintos escenarios de emergencia y prevé presentar durante agosto un plan nacional de prevención y coordinación con los gobiernos departamentales. Los municipios también se preparan para un eventual incremento de las lluvias. El Plenario de Municipios solicitó al Poder Ejecutivo fondos adicionales para atender posibles inundaciones, mantener la caminería, limpiar sistemas de drenaje y responder rápidamente a daños ocasionados por temporales. La preocupación también alcanza a las comunidades que ya sufrieron inundaciones. En Florida, vecinos aseguran que los crecientes de 2024 modificaron el valor de las viviendas y cambiaron la forma de vivir, mientras que en Paysandú la Intendencia avanza en un proyecto de defensa permanente contra las inundaciones mediante obras de infraestructura y sistemas de monitoreo. Especialistas coinciden en que el país cuenta hoy con mejores herramientas para anticiparse al fenómeno, aunque advierten que la magnitud del «súper Niño» pondrá a prueba la capacidad de respuesta de los organismos públicos, los gobiernos locales y el sector productivo.
Uruguay se prepara para la llegada del «súper Niño» con medidas en el agro y planes de prevención La previsión de un fenómeno de «súper Niño», que traerá precipitaciones por encima de lo normal, ya comenzó a modificar decisiones en distintos sectores del país. Productores agropecuarios ajustan sus estrategias de siembra, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) elabora planes de respuesta y los municipios solicitan recursos extraordinarios para hacer frente a posibles inundaciones y daños en la infraestructura. Los pronósticos indican que el calentamiento anómalo del océano Pacífico favorecerá un aumento de las lluvias, especialmente en el norte del país. Ante este escenario, el Ministerio de Economía incorporó por primera vez variables climáticas en sus proyecciones económicas, debido al impacto que estos fenómenos pueden tener sobre la producción y las cuentas públicas. En el sector agropecuario, técnicos del INIA señalan que un año Niño suele ser más favorable que un año de sequía, aunque advierten sobre riesgos sanitarios, erosión de los suelos y pérdidas por exceso de agua. Los productores ya comenzaron a limpiar tajamares, reforzar el manejo de cultivos y aumentar la siembra de maíz, aprovechando las perspectivas de mayor disponibilidad hídrica. En paralelo, el Sinae informó que trabaja en la planificación de distintos escenarios de emergencia y prevé presentar durante agosto un plan nacional de prevención y coordinación con los gobiernos departamentales. Los municipios también se preparan para un eventual incremento de las lluvias. El Plenario de Municipios solicitó al Poder Ejecutivo fondos adicionales para atender posibles inundaciones, mantener la caminería, limpiar sistemas de drenaje y responder rápidamente a daños ocasionados por temporales. La preocupación también alcanza a las comunidades que ya sufrieron inundaciones. En Florida, vecinos aseguran que las crecientes de 2024 modificaron el valor de las viviendas y cambiaron la forma de vivir, mientras que en Paysandú la Intendencia avanza en un proyecto de defensa permanente contra las inundaciones mediante obras de infraestructura y sistemas de monitoreo. Especialistas coinciden en que el país cuenta hoy con mejores herramientas para anticiparse al fenómeno, aunque advierten que la magnitud del «súper Niño» pondrá a prueba la capacidad de respuesta de los organismos públicos, los gobiernos locales y el sector productivo.