La industria frigorífica uruguaya atraviesa un escenario de creciente preocupación, con plantas que reducen su actividad, trabajadores enviados al seguro de desempleo y dificultades vinculadas al acceso a mercados internacionales y a la disponibilidad de ganado.
La situación quedó expuesta en la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social del Senado, donde representantes de los trabajadores del Frigorífico Tacuarembó plantearon las dificultades que atraviesa la planta. La empresa despidió a 150 trabajadores el pasado 21 de agosto y posteriormente envió a unos 1.300 operarios al seguro de desempleo.
El senador frenteamplista Oscar Andrade calificó los datos de la industria frigorífica como una situación de “catástrofe” y sostuvo que deberían generar “alarma nacional”. En tanto, Gustavo González advirtió que el cierre o la reducción de actividad de este tipo de empresas tiene un impacto especialmente fuerte en las ciudades del interior.
Entre los factores señalados aparecen la productividad, la composición de los salarios y las dificultades para acceder al mercado chino. El Frigorífico Tacuarembó fue suspendido temporalmente por las autoridades sanitarias de China luego de detectarse residuos de un medicamento veterinario.
Desde la oposición, el senador nacionalista Sebastián Da Silva cuestionó también el argumento de las dificultades con China y sostuvo que el escenario responde a un problema más amplio de la industria frigorífica.
El sector genera una facturación superior a los 3.000 millones de dólares y emplea directamente a más de 15.000 personas. En agosto, las exportaciones uruguayas cayeron 16% respecto al mismo mes de 2025, con una disminución del 12% en las ventas de carne.
La directora del Frigorífico Las Moras, Elizabeth Misa, resumió la situación señalando que actualmente “estamos pagando para trabajar”. Además, sostuvo que existe capacidad ociosa en la industria debido a la falta de animales para faena.

