El Frigorífico Tacuarembó, perteneciente al grupo MBRF, atraviesa un proceso de reestructura laboral que enfrenta a la empresa con los trabajadores y sus organizaciones sindicales.
La compañía presentó un plan que contempla la reducción de 150 puestos de trabajo, el envío de unos 1.300 trabajadores al seguro de desempleo y cambios en los sistemas de producción que, según los sindicatos, podrían generar una importante reducción de los ingresos.
En paralelo, la empresa habilitó un programa de retiros voluntarios incentivados. Los trabajadores interesados tienen plazo hasta el 29 de septiembre para concurrir a Recursos Humanos y conocer las condiciones, que serán analizadas de forma individual. Hasta el momento, alrededor de 30 trabajadores habrían optado por esta alternativa.
El planteo empresarial es analizado en una negociación tripartita entre el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la Asociación de Obreros y Empleados del Frigorífico Tacuarembó y la Federación Obrera de la Industria de la Carne.
Desde Foica advierten que no habrá avances mientras los 150 despidos continúen sobre la mesa. El presidente de la federación, Martín Cardozo, señaló que, de mantenerse esa propuesta, podrían adoptarse nuevas medidas.
La empresa sostiene que los actuales niveles de actividad no resultan rentables y plantea ajustes en productividad, turnos y servicios, incluyendo la eventual tercerización de tareas de carga y descarga.
El conflicto se desarrolla además en un contexto complejo para la planta, que tiene capacidad para faenar hasta 1.500 animales por día. A comienzos de agosto, las exportaciones hacia China fueron suspendidas temporalmente tras detectarse residuos de un medicamento veterinario, situación que se sumó a la menor demanda externa y al elevado costo de la materia prima.
Los trabajadores cuestionan el diagnóstico empresarial y señalan que la planta representa aproximadamente el 13 % de la faena nacional. También sostienen que el costo salarial representa cerca del 10 % de la estructura de gastos, mientras que alrededor del 80 % corresponde a la compra de ganado.
Según el sindicato, los cambios propuestos podrían provocar una reducción salarial de entre 40 % y 50 %, debido principalmente a la disminución de los ritmos de producción y de los incentivos asociados al rendimiento.
El conflicto ya generó movilizaciones en Tacuarembó y recibió el respaldo de autoridades departamentales y dirigentes de distintos sectores políticos. Los trabajadores advierten además sobre el impacto económico de la situación en el departamento y estiman que alrededor de 1,5 millones de dólares mensuales dejarían de circular en el comercio local mientras una parte importante de la plantilla permanece en seguro de desempleo.
El temor sindical es que la reestructura tenga un efecto sobre otras plantas del grupo y sobre el conjunto de la industria frigorífica.
La próxima instancia de negociación está prevista para el 29 de septiembre, fecha en la que podría definirse la continuidad del proceso y el alcance de las medidas laborales.

