El Congreso de Brasil aprobó una reforma constitucional que reduce de 44 a 40 horas semanales el límite de la jornada laboral y establece dos días de descanso remunerado por semana. La medida, impulsada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, se convirtió en uno de los ejes de la campaña electoral de cara al balotaje del 25 de octubre.
El Senado aprobó la iniciativa este miércoles por 75 votos a favor y uno en contra, completando así el trámite legislativo, luego de que la Cámara de Diputados le diera su respaldo en mayo.
La reforma busca poner fin al régimen conocido como «6×1», en el que los trabajadores cumplen seis días de actividad por uno de descanso. Según los sindicatos, unos 22 millones de trabajadores brasileños podrían beneficiarse con la reducción de la jornada, que se implementará gradualmente durante los próximos 14 meses.
Lula calificó la aprobación como una conquista histórica para los trabajadores y destacó que responde a una reivindicación de larga data de los sectores populares.
Un tema central en la disputa electoral
La aprobación de la reforma se produjo en plena recta final de la campaña presidencial, en la que Lula busca revertir la ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El candidato del Partido Liberal había cuestionado inicialmente la propuesta, pero cambió su postura y anunció que votaría a favor, argumentando que la mayoría de los trabajadores brasileños reclama el fin del régimen 6×1. Su decisión generó críticas desde el oficialismo, que lo acusó de actuar por oportunismo electoral.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos, frente al 45% de Lula. Una encuesta de Quaest divulgada esta semana ubicó a ambos candidatos en un escenario de empate técnico, con 46% y 44% de las intenciones de voto, respectivamente.
Debate por el impacto económico
La iniciativa también genera cuestionamientos desde sectores empresariales.

