Una excavación en el paraje Sarandí de la China permitió identificar los restos de un hombre y una mujer sepultados en un cairne, una estructura de piedras construida después de 1883. Es el primer enterramiento humano documentado arqueológicamente en Uruguay dentro de este tipo de montículos.
Un hallazgo arqueológico en el departamento de Durazno aportó nueva evidencia sobre la persistencia de las tradiciones indígenas en Uruguay, décadas después de la masacre de Salsipuedes.
La investigación se desarrolló en el paraje Sarandí de la China, donde los arqueólogos identificaron un cairne de entre 16 y 17 metros de diámetro, construido con grandes bloques de basalto, tierra y piedras pequeñas.
En el centro de la estructura fueron encontrados los restos de dos personas adultas, un hombre y una mujer, cuyos huesos habían sido trasladados y depositados juntos en una misma fosa, mediante una práctica funeraria conocida como enterramiento secundario.
Los estudios bioarqueológicos estimaron que tenían entre 40 y 49 años. Entre los materiales recuperados aparecieron instrumentos de piedra tallada, raspadores y lascas de cuarzo, junto con objetos industriales y fragmentos de loza de una fábrica fundada en 1883. Estos elementos permitieron establecer que la construcción fue levantada después de esa fecha.
La arqueóloga Verónica De León destacó que se trata de una obra planificada, que evidencia la convivencia de elementos propios de la sociedad de fines del siglo XIX con prácticas de tradición indígena. Si bien no fue posible determinar la identidad étnica de las personas ni obtener ADN, el descubrimiento confirma la continuidad de determinadas costumbres funerarias.
La excavación se realizó como parte de los trabajos de rescate arqueológico vinculados a las obras del Ferrocarril Central, con financiamiento de Grupo Vía Central.
Actualmente, los restos se encuentran en el Museo del Indio de Tacuarembó, a la espera de una resolución de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación sobre su destino.

