Acusaciones de racismo y discusión a los gritos en la bancada de Cabildo Abierto.

La tensión llegó al punto de que hubo pedidos de calma del líder del partido, Guido Manini Ríos, que medió entre los dos legisladores.

La reunión de bancada de Cabildo Abierto de ayer, que era para hablar sobre la jornada parlamentaria que tenían por delante, se descarriló cuando comenzaron las acusaciones cruzadas a los gritos entre los diputados Rodrigo Albernaz y Rafael Menéndez. La tensión llegó al punto de que hubo pedidos de calma del líder del partido Guido Manini Ríos, que medió entre los dos legisladores.
La discusión fue motivada por insultos racistas supuestamente perpetrados hacia Elsa Capillera, quien renunció a Cabildo Abierto recientemente. Albernaz, acusó a Menéndez de hablar de manera despectiva a las espaldas de la diputada que se cambió al Partido Colorado -y apoya la precandidatura de Andrés Ojeda-, y que está internada tras sufrir un accidente.
Albernaz, contó que “tristemente” había participado “del enfrentamiento” al encarar a Menéndez para marcarle la actitud “denigrante” que, según él, tuvo en reiteradas oportunidades. Luego de una conversación que tuvieron en privado, minutos más tarde el tema se puso sobre la mesa en la reunión de bancada que se hizo a la mañana.
“Me toca repudiar lo que humanamente está mal. No se puede calificar a una persona por el color de su piel ni por la actividad laboral que tuvo antes de ser legisladora.
Menéndez -contó Albernaz- “expuso” la situación en la reunión de bancada -ya presentes Manini Ríos, y los diputados Nazmi Camargo y Sebastián Cal-, y “buscó victimizarse” como si se lo “estuviera amenazando o atacando”. En ese momento es que se subió el “tono de voz” en la discusión, y comenzaron los gritos en el cuarto piso del anexo del Palacio Legislativo, donde se estaba celebrando la reunión.
Por su parte, Menéndez aseguró que no va a “entrar en ese tipo de discusiones que hablan más de quien las hace” que de él, y añadió que no está “dispuestos a jugar cualquier juego para renovar la banca”.
También lamentó que “se haga pública una discusión que se dio en un ámbito privado”; y que no le “gusta entrar en el barro de las discusiones intrapartidarias”.
No obstante, añadió que al dirigente nacionalista Sebastián da Silva “también” le dice “el negro da Silva”.

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