Asistencia escolar descendió en 2023 luego del repunte registrado tras la pandemia de covid-19.

Alumnos de la escuela pública asistieron, en promedio, casi un mes menos del año lectivo, con grandes diferencias por quintiles; Cáceres dijo que este es el “principal desafío” de ANEP.

Los alumnos de la escuela pública faltaron el año pasado, en promedio, casi un mes a clases, según los últimos datos del Monitor Educativo de Primaria, presentados ayer por las máximas autoridades educativas, quienes reconocieron públicamente que este asunto supone un “desafío” de carácter “estructural”.
El dato global se puede desgajar de varias formas, pero dejó una foto nítida, que si bien no es nueva porque ha sido marcada por reiterados informes nacionales e internacionales, no deja de impactar: los alumnos del contexto más vulnerable son aquellos que acumulan más inasistencias.
La presidenta de ANEP, Virginia Cáceres, señaló ayer que la asistencia a clase es “el desafío más grande” que hoy enfrenta, que es un problema “estructural” sobre el cual se está “trabajando”. El objetivo para 2024, agregó, es subir la asistencia a unos 160 días por año.
“Si un niño no asiste a clase es muy difícil que pueda aprender, desarrollarse emocionalmente y generar vínculos. Todo está atado a la asistencia”, dijo Cáceres.
Olga de Las Heras, titular de Primaria, puntualizó que las inasistencias son un “problema de ANEP”, y no solo de su subsistema, y además enfatizó que hay un “trabajo firme” con las familias y docentes “para que entiendan” que si un niño no concurre “dos o tres días” a clase ya “hay que intervenir”.
La tasa de asistencia, que mide el porcentaje de concurrencia sobre el total de días lectivos -que varían de un año a otro-, se mantuvo estable en 2023 (84,7%) en comparación con 2022.
Estos porcentajes, como otros, presentan grandes diferencias si se analiza por quintiles. Las escuelas Aprender, de población más vulnerable, registran el valor más alto de asistencia insuficiente (34,7%).
“Les siguen, aunque bastante por debajo, las escuelas Urbanas Comunes, con una asistencia insuficiente del 20% y las de Tiempo Completo, con 19,9%”, acotó el informe educativo. Y lo mismo se observó con el abandono intermitente.
La asistencia insuficiente no solo no bajó desde el covid, se duplicó frente al 2019 (10,7%). “La cantidad de niños en esta situación pasó de casi 26.000 a más de 54.000”, agregó el texto.
En 2023 la asistencia insuficiente en el quintil 1 (más desfavorecido) “fue tres veces superior a la del quintil 5”. Esto mismo se observó con el abandono intermitente. En el quintil 1 llegó a 1,2%, el quintil 5 fue menos de la mitad (0,5%).
Otro aspecto que se relevó es que las inasistencias son “mayores” en los grados escolares más bajos, “muy especialmente en educación inicial”. Mientras 29,6% de niños de 1er grado asistió 140 días o menos (6,2 puntos porcentuales más que para el total de 1o a 6o), esta cifra saltó a 48,3% en educación inicial.
Como se viene indicando, el ausentismo “es mayor en las escuelas de contextos socioculturales más desfavorables”. Los niños de Primaria con 140 asistencias o menos llegaron a 12,1% en escuelas del quintil 5, mientras que la cifra se triplicó (36,3%) en las del quintil 1.
Lo que queda claro en las serie de mediciones realizadas es que “el nivel de contexto sociocultural de la escuela se asocia de forma importante con la asistencia”, remarcó el informe.
“Los sucesivos Monitores de Educación Inicial y Primaria han mostrado problemas persistentes de ausentismo, lo que implica que, cada año, una importante cantidad de niños presenta una exposición a la escuela significativamente menor a la esperada”, marcó el relevamiento presentado ayer.

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