El conflicto que afecta a Conaprole comienza a tener fuertes repercusiones en toda la cadena de distribución de productos lácteos, donde empresas del sector evalúan el envío masivo de trabajadores al seguro de paro e incluso cierres parciales ante la caída de la actividad.
La vocera de la Asociación de Distribuidores Lácteos, Natalia Pena, advirtió que las empresas enfrentan una caída del 40% en las ventas, mientras los costos operativos se mantienen, lo que compromete seriamente la rentabilidad. En ese sentido, señaló que varias distribuidoras ya analizan medidas drásticas para sostener su funcionamiento.
“Si esto se prolonga en el tiempo, ya está sobre la mesa el envío al seguro de desempleo. Si las empresas están recibiendo entre el 40% y el 50% de la mercadería, se quedarían con el mismo porcentaje del personal”, explicó Pena.
La Asociación de Distribuidores Lácteos está integrada por entre 30 y 40 empresas que se encargan del reparto en todo el país. Según indicó la vocera, el abastecimiento es irregular y en algunos casos hace casi 20 días que determinados comercios no reciben mercadería, salvo en grandes volúmenes que muchos no pueden almacenar por limitaciones económicas o de espacio.
El impacto también se refleja en el mercado interno. El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Álvaro Quintans, afirmó que las ventas locales de Conaprole han disminuido un 25% en los últimos meses como consecuencia directa del conflicto.
Pena advirtió que esta situación no solo afecta la operativa de las empresas distribuidoras, sino que también genera un cambio en la dinámica del mercado, favoreciendo la entrada de productos importados y el posicionamiento de otras marcas nacionales.
“Se le está abriendo la puerta a los mercados internacionales y a otras marcas que están aprovechando esta situación, bajando precios y ocupando espacios que antes eran de Conaprole”, sostuvo.
Conaprole es la principal empresa láctea del país, con más del 70% de participación en el mercado y un fuerte perfil exportador. Sin embargo, desde el sector distribuidor advierten que la cuota de mercado actual podría haber caído significativamente debido a la falta de abastecimiento.
El origen del conflicto está vinculado al cierre de la planta de Rivera, lo que derivó en medidas sindicales que afectaron la operativa en otras áreas de la compañía. En paralelo, la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea realizó un paro de 24 horas tras denunciar un presunto episodio de agresión física entre trabajadores en la empresa distribuidora Clafer.
El dirigente sindical Robert Labruna indicó que el hecho fue denunciado semanas atrás y que la empresa no adoptó medidas suficientes. No obstante, desde la empresa Clafer señalaron que se realizó una investigación administrativa y que no se encontraron elementos que confirmaran la agresión denunciada.
La empresa propuso además el cambio de funciones del trabajador involucrado como medida preventiva y solicitó la intervención del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, al considerar que las medidas sindicales adoptadas constituyen un abuso.
El sector distribuidor manifestó su preocupación por el futuro inmediato y advirtió que la recuperación de las ventas no está garantizada, incluso si el conflicto se resuelve en el corto plazo, lo que podría tener consecuencias duraderas en el empleo y en la estructura del mercado lácteo nacional.

