Un diputado de la coalición de gobierno constató en Uruguay un fenómeno conocido en la región pero aún inédito en el país: el tráfico de drogas al minoreo a través de grupos de Telegram.
A diferencia de WhatsApp, en Telegram se puede ser usuario sin tener que estar vinculado a un número de teléfono. Ello facilita el contacto de los consumidores con los dealers, sin que estos tengan que exponerse demasiado.
En Uruguay, la alerta sobre esta situación la dio un diputado de la coalición de gobierno -que prefirió el anonimato por seguridad-, que concurrió días atrás a la visita de un militante en un barrio periférico de la ciudad. Allí se enteró que, por medio de grupos de Telegram, se podía comprar en esa zona -y también en otras- cualquier tipo de drogas, las que eran llevadas a la puerta de la casa del consumidor.
El parlamentario informó a jerarcas policiales sobre ese mal uso de Telegram. No trascendió si ya se inició o no una investigación con participación de la Fiscalía.
El “sistema” opera como una especie de delivery al por mayor para drogas ilegales y psicofármacos. Los grupos también ofrecen “a domicilio” todo tipo de servicios sexuales.
En Telegram se junta la oferta y la demanda. En uno de los chats que pudo ver El País, hay muchos consumidores que preguntan qué drogas hay para la venta en la zona y sobre la posibilidad de recibirlas a domicilio.
Los cogollos de marihuana son muy requeridos, luego la cocaína y finalmente LSD y tusi (la llamada cocaína rosa, conocida como “la droga de los ricos”).

