Cada 23 de mayo se celebra el Día Mundial contra el Melanoma, una jornada dedicada a concienciar sobre uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos y a promover medidas preventivas esenciales para reducir su incidencia.
El melanoma representa solo el 1% de los cánceres de piel a nivel mundial, pero es responsable de la mayoría de las muertes por esta enfermedad debido a su alta agresividad en etapas avanzadas. Aunque la mayoría de los melanomas son cutáneos, también pueden presentarse en mucosas, como las de los labios.
Según informa el ministerio de Salud Pública, en Uruguay, la situación es alarmante, con las tasas más altas de incidencia y mortalidad por melanoma en Latinoamérica. Entre 2016 y 2020, se registraron en promedio más de 260 casos nuevos anuales y casi 80 muertes por esta patología, lo que equivale a cinco nuevos diagnósticos por semana y un fallecimiento cada cuatro días.
La detección temprana es crucial para el tratamiento efectivo del melanoma. Se recomienda consultar a un dermatólogo si se observan nuevas lesiones en la piel o cambios en lunares existentes. La regla ABCDE es una guía útil para identificar posibles melanomas: (A)asimetría, (B)bordes irregulares, (C)múltiples colores, (D)diámetro mayor a 6 mm y(E) evolución en el tiempo, como cambios en apariencia, picazón, sangrado, o costras.
La prevención es fundamental para reducir el riesgo de desarrollar melanoma. Las principales recomendaciones incluyen evitar el sol directo entre las 10 y las 16 horas, cuando la radiación ultravioleta (UV) es más intensa. Además, es importante usar sombreros, ropa de manga larga y lentes de sol con filtro UV certificado. Aplicar protector solar de factor 30 FPS o más, 30 minutos antes de la exposición solar y reponer cada 2 o 3 horas, después de nadar o sudar, es una medida clave. Evitar las camas solares, revisar regularmente la piel, incluyendo áreas menos visibles como palmas de las manos, plantas de los pies, orejas y cuero cabelludo, y nunca exponer directamente al sol a los menores de un año son también prácticas esenciales.
Los factores de riesgo para el melanoma incluyen la exposición a radiación UV sin protección, antecedentes de quemaduras solares, tener piel clara que se quema fácilmente, muchos lunares o antecedentes familiares de melanoma, y un sistema inmunitario debilitado.

