Un tercio no presenta conducta de ahorro y menos de la mitad realiza una planificación y seguimiento de sus finanzas. La mitad está de acuerdo con prestar atención al futuro, pero el 35% prefiere gastar.
El problema más frecuente al que se han enfrentado los uruguayos, en cuanto al uso de productos financieros, es el rechazo de créditos solicitados, lo que le ha sucedido a una de cada cinco personas, según la más reciente “Encuesta de medición de capacidades financieras”, realizada por el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF y el Banco Central (BCU).
El informe plantea que el total de créditos que fue otorgado por el sistema bancario en Uruguay no ha tenido un crecimiento significativo en la pasada década. En cambio, los créditos otorgados fuera del sistema bancario, como por ejemplo por las administradoras de crédito (que son 28 en país), sí se han incrementado, en especial entre 2013 y 2017, con una relativa estabilización en los años siguientes hasta 2020.
Esto probablemente tenga que ver con la llegada de la pandemia, aunque el informe señala que existe mucha heterogeneidad entre las entidades. También se destaca que la concentración de la actividad hizo que las cuatro principales administradoras de crédito alcanzaran un 74% del mercado.
Un tercio no ahorra.
Uruguay se ubica por encima del promedio de la región en cuanto a conocimiento financiero, pero está por debajo en comportamiento y actitud financiera. Esto significa que, si bien la mayoría de los uruguayos declara entender bastante los temas financieros (y muchos tienen efectivamente un manejo básico o medio al respecto), un tercio no presenta una conducta de ahorro y menos de la mitad realiza una planificación y seguimiento de sus finanzas.
El comportamiento financiero de los uruguayos se ubica en 54 puntos, mientras que el promedio regional del índice se ubica en 57 puntos.
El informe destaca que existe una “preocupación evidente” en los uruguayos sobre sus asuntos financieros y gastos habituales. De hecho, la mayoría afirma preocuparse por sus gastos cotidianos (79%) y a más de la mitad le preocupa que el dinero no dure (56%). Aun así, existe una proporción considerable de ellos que no tiene hábitos de ahorro.
Otro dato interesante es que las personas de mayor nivel socioeconómico y educativo son las que más declaran preocuparse por los gastos de vida habituales, más que las personas que están en un menor nivel socioeconómico y educativo.
Por otra parte, la mitad del total de los encuestados está de acuerdo con prestar atención al futuro, pero el 35% prefiere gastar. A eso se agrega que solo el 37% realiza buenas prácticas en sus decisiones financieras (suelen no conocer gran parte de las herramientas financieras disponibles en el mercado).
En esa línea, el 36% declaró que apenas le alcanza su ingreso y el de su hogar para sobrevivir, lo que habla de un estrés financiero considerable.

