La expansión mundial del PCC, sus 42.000 miembros y sus huellas en Uruguay.

El grupo criminal que emergió desde las cárceles de San Pablo, ya opera en 24 países, según informe periodístico.

Encarcelado desde junio de 1999, Marcola es considerado la máxima autoridad de la facción paulista del Primeiro Comando da Capital (PCC), presente hoy en todo Brasil y América Latina -incluso Uruguay-, además de Estados Unidos y parte de Europa y Medio Oriente, según un informe del Grupo de Acción Especial para la Represión del Crimen Organizado (Gaeco) del Ministerio Público de San Pablo. Con alrededor de 42 mil miembros debidamente bautizados, la organización tiene base en al menos 24 países, con tentáculos que, si se incluye la distribución de drogas a intermediarios, llegan a los cinco continentes. Para Gaeco, según consignó O Globo, hay 116 miembros del PCC en Uruguay.
Actualmente, el PCC cuenta con el doble de miembros fuera de San Pablo, donde fue fundado hace más de tres décadas, además de más de mil representantes en el exterior, que estrechan vínculos con grupos mafiosos como el clan Šaric, de Serbia, y la ‘Ndrangheta, de Calabria, Italia. Los ingresos estimados en al menos mil millones de dólares al año provienen, en su mayor parte, precisamente del tráfico internacional de drogas, que ya representa el 80% de los beneficios de esta facción.
Si antes el lema del grupo era “ayudar a los presos y sus familias”, financiando abogados y viajes en autobús para visitar cárceles del interior, el escenario no tardó en cambiar. El enfoque en los ingresos provenientes de diversas actividades criminales coincide con el ascenso a principios de la década de 2000 de Marcola, quien apostó a la que se convertiría en la principal fuente de ingresos de la pandilla: el tráfico de drogas.
Más recientemente, su último y más ambicioso paso fue echar raíces en Europa y estructurar el tráfico fuera de Brasil. El alcance internacional llamó la atención del gobierno estadounidense. En 2021, el PCC fue incluido en una lista de bloqueo por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), institución del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El primer método que utilizó el PCC para enviar cocaína en grandes cantidades al extranjero se llama estafa/estafa. La estrategia consiste en irrumpir en contenedores y reclutar personas que llevan grandes cantidades de la droga en mochilas para arrojarla rápidamente en el compartimento, que se cierra con un sello clonado para pasar desapercibido en la aduana. En Europa, los socios internacionales del PCC pudieron recuperar la droga en el puerto de destino.
Desde entonces, para evadir la inspección, el operativo se ha ido perfeccionando con diferentes estrategias, como esconder la droga entre bolsas de grano, utilizar veleros e incluso contratar buzos profesionales, que esconden la carga en el casco de los barcos. En 2022, un brasileño reclutado por el PCC murió en el puerto de Newcastle (Australia) mientras buceaba para intentar recuperar un cargamento de cocaína. El incidente también alertó a las autoridades sobre la entrada de la facción en la ruta Asia/Pacífico, que paga más por la cocaína al por menor.
La droga enviada por el PCC tiene como destino decenas de puertos diferentes, pero algunos con mayor frecuencia, como Le Havre (Francia), Hamburgo (Alemania), Rotterdam (Países Bajos) y, sobre todo, Amberes (Bélgica). Hay varios elementos que contribuyeron a que la mayor facción brasileña conquistara los mercados internacionales, según los expertos, y uno de ellos fue la capacidad de crear una marca. Las siglas PCC, destaca Anna Sergi, son hoy casi tan conocidas por los criminólogos como los nombres de los cárteles históricos mexicanos y colombianos, actualmente más fragmentados.

Investigador de la Universidad de San Pablo afirmó que Uruguay es una de las rutas de la cocaína hacia Europa.

Gabriel Patriarca dijo que el Primeiro Comando da Capital (PCC) tiene el predomio pero no el monopolio de dicho tráfico.

Gabriel Patriarca, investigador de la Universidad de San Pablo, afirmó que el Primeiro Comando da Capital (PCC) realizó embarques de cocaína a través de puertos uruguayos. “Lo que tengo de Uruguay es que, en algunos casos, hubo tráfico de drogas del PCC por puertos de ese país. Cuando la fiscalización de la Policía es alta en Brasil, los grupos criminales se corren hacia otros puertos de la región, entre ellos Montevideo”, explicó Patriarca.

Recordó que, en 2019, Uruguay fue utilizado como plataforma para enviar varias toneladas de cocaína hacia Europa. Fue, dijo, cuando una compañía de España importó productos al viejo continente a través de distintas firmas exportadoras uruguayas y brasileñas.

Patriarca agregó que poco después en Uruguay se realizó una incautación de varias toneladas de cocaína en el puerto capitalino con destino a Europa. Afirmó que las empresa exportadoras de Uruguay y de Brasil, que fueron investigadas por el tráfico de cocaína, tenían el mismo nombre. Es decir, podrían pertenecer a un mismo cartel o traficante de drogas. “En la causa de la importadora española yo no sé si el PCC estuvo involucrado (ni en Santos ni en Montevideo)”, aclaró Patriarca.

No obstante, el académico insistió en que Uruguay sí puede ser usado para exportar grandes cantidades de cocaína y el PCC puede tener interés en ello. “Pero también puede haber el interés de personas, organizaciones y empresas uruguayas en esto (traficar cocaína hacia Europa), en sociedad con el Primeiro Comando da Capital”, explicó.

El investigador manifestó que las mafias italianas tienen contactos con grupos de crimen organizado uruguayos y brasileños con el propósito de adquirir cocaína en América del Sur y trasladarla a Europa.

Patriarca expresó que la cocaína se traslada a Europa a través de rutas que nadie sospecha o que son poco conocidas como, por ejemplo, Montevideo. “Pero Uruguay no es una ruta que se haya transformado en tendencia (para los narcotraficantes sudamericanos)”, insistió. No obstante, puntualizó que si hay casos de traslados de cargamentos de cocaína por Uruguay “existe la posibilidad” de que el narcotráfico modifique sus estrategias y utilice territorio uruguayo como ruta principal para enviar drogas a Europa. Y puso como ejemplo a los puertos de Ecuador que, en este momento, tienen una preponderancia “muy fuerte” en el tráfico de cocaína hacia el viejo mundo.

De todas formas, Patriarca recalcó que gran parte de la cocaína que llega a Europa sale de Brasil con contactos en Colombia y Bolivia, que compran grandes cargamentos y los trasladan en forma independiente hacia Europa.

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