La medida que se viene del Banco Central y que apunta a desdolarizar los depósitos en Uruguay

El Banco Central del Uruguay (BCU) anunció una serie de cambios regulatorios que comenzarán a regir a partir del 1° de marzo, con el objetivo de avanzar en la desdolarización de los depósitos bancarios y fortalecer el uso de la moneda nacional en el sistema financiero. La decisión se da en un contexto en el que cerca del 70% de los depósitos en Uruguay están denominados en dólares, una de las proporciones más altas a nivel mundial.

Según explicó el propio BCU, la estrategia apunta a modificar los incentivos que enfrentan los bancos, de modo que resulte más atractivo captar depósitos en pesos uruguayos y menos rentable hacerlo en dólares. Para ello, el directorio del organismo adoptó dos resoluciones vinculadas al régimen de encajes, es decir, al porcentaje de los depósitos que las instituciones financieras deben inmovilizar en el Banco Central y que no pueden destinar al crédito.

Cambios en los encajes en pesos

Actualmente, los encajes en pesos son de 15% para depósitos de hasta 30 días, 3% para los de entre 30 y 90 días, 2% para los de entre 90 y 180 días y 1% para los de entre 180 días y un año. Con la nueva resolución, los encajes para depósitos en pesos de hasta 30 días se mantendrán en 15%, pero para todos los plazos mayores a 30 días pasarán a ser de 0%.

Esto implica que, a partir de marzo, los bancos podrán destinar el 100% de los depósitos en pesos a plazos mayores a 30 días al otorgamiento de créditos, lo que busca estimular tanto el ahorro como el financiamiento en moneda nacional.

Mayor remuneración por encajes en pesos

La segunda modificación relevante es la remuneración que el BCU paga a los bancos por los fondos inmovilizados. Actualmente, el Central remunera los encajes en pesos al 60% de la Tasa de Política Monetaria (TPM), que hoy se ubica en 8%, lo que equivale a un rendimiento de 4,8%.

Desde el 1° de marzo, esa remuneración pasará a ser del 100% de la TPM. De este modo, por cada $100 inmovilizados en el BCU, los bancos recibirán $8, reforzando el atractivo de captar depósitos en pesos frente a otras alternativas.

Menor incentivo para los depósitos en dólares

En el caso de los depósitos en dólares, los niveles de encaje se mantendrán sin cambios: 28% para depósitos a menos de 180 días y 20% para los de mayor plazo. Sin embargo, sí se ajustará la remuneración de esos encajes.

Hasta ahora, el BCU paga por los encajes en dólares una tasa equivalente a la de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) menos 50 puntos básicos. A partir de marzo, pasará a pagar la tasa de la Fed menos 100 puntos básicos. Con los niveles actuales de la Fed, esto supone una reducción en la rentabilidad que obtienen los bancos por inmovilizar dólares en el Central.

Con esta combinación de medidas, el BCU busca reducir el interés de las instituciones financieras en captar depósitos en dólares e incentivar un mayor protagonismo de la moneda nacional.

Impacto para los clientes y visión del sector bancario

En teoría, estos cambios deberían traducirse en mejores tasas para los depósitos en pesos y menores rendimientos para los depósitos en dólares. No obstante, en la práctica intervienen otros factores comerciales y financieros.

La directora ejecutiva de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU), Bárbara Mainzer, señaló que “todos queremos desdolarizar porque es bueno para el país, para la gente, para las empresas y para los bancos”. Destacó además que, al observar la serie histórica, se verifica un crecimiento sostenido de los depósitos en pesos.

Mainzer explicó que los bancos privados tienen interés en captar más ahorro en moneda nacional para poder otorgar más créditos en pesos, ya que actualmente todo lo que reciben en esa moneda, descontados los encajes, se presta. “No nos alcanzan los pesos para prestar”, afirmó, señalando que algunas instituciones deben recurrir a la emisión de notas o a su propio patrimonio para ampliar el crédito.

Respecto al impacto concreto de la medida, consideró que en promedio será neutro para el sistema financiero. “A algún banco le afecta y otro sale beneficiado, pero el Banco Central calibró la medida para dar una señal sin generar un impacto significativo”, sostuvo.

Análisis de economistas

Desde el ámbito académico, el economista Juan Antonio Licandro calificó como “demasiado alto” el nivel de dolarización de los depósitos en Uruguay y recordó que gran parte de esos dólares se colocan en activos en el exterior, lo que implica que una porción relevante del ahorro nacional financia inversiones fuera del país.

Sin embargo, Licandro fue cauto respecto a la efectividad de la medida. A su juicio, la desdolarización no depende únicamente de los bancos, sino fundamentalmente de la confianza de los ahorristas. “La gente se pasará a pesos en la medida en que se mantenga una inflación baja y estable. Van dos años con inflación así y todavía es poco”, afirmó. También planteó que una meta de inflación más ambiciosa podría ser más eficaz que los cambios en los encajes.

Por su parte, la economista Gabriela Mordecki, docente de la UdelaR, coincidió en que la fuerte arraigazón cultural del dólar dificulta el proceso de desdolarización. Señaló además que el impacto en la rentabilidad de los bancos dependerá de la estructura y el modelo de negocios de cada institución, y advirtió que una eventual reducción del crédito en dólares no implica automáticamente un aumento del crédito en pesos.

Finalmente, Magdalena Perutti, socia de KPMG, subrayó la importancia de acompañar estas medidas con acciones de más largo plazo, como la educación financiera y cambios culturales, incluyendo la moneda en la que se transaccionan bienes relevantes para las familias, como viviendas y automóviles.

En síntesis, la iniciativa del Banco Central constituye una señal clara en favor de la desdolarización, aunque su efectividad dependerá no solo de los incentivos regulatorios, sino también de la estabilidad macroeconómica, la inflación y los hábitos históricos de ahorro de los uruguayos.

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