Uruguay, dedica el mes de mayo a la primera infancia desde 2018, como compromiso con el desarrollo integral de cada niño y niña, reconociendo la vital importancia de esta etapa temprana en la vida de las personas y de toda la sociedad.
Los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo intelectual, emocional, físico, inmunológico y social de un individuo. Es durante esta fase crucial donde se establecen los cimientos del aprendizaje futuro, de la educación formal y de las competencias sociales. La atención y el cuidado adecuados en esta etapa no solo benefician al niño en su crecimiento y desarrollo, sino que también tienen un impacto significativo en su bienestar a lo largo de toda su vida, así como también ayuda a mantener al individuo alejado de la delincuencia y el círculo de la pobreza.
Sin embargo, Uruguay se enfrenta a desafíos importantes en el ámbito de la primera infancia, particularmente en lo que respecta a la pobreza infantil. Según datos recientes, la incidencia de la pobreza entre los niños y niñas menores de seis años es alarmantemente alta, duplicando la tasa de pobreza del promedio de la población. Esta situación coloca a Uruguay como el país con el perfil más infantilizado de pobreza en la región, destacando la necesidad urgente de abordar esta problemática.
En este contexto, la celebración del mes de la primera infancia cobra aún más relevancia, ya que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de invertir en el bienestar y el desarrollo de los niños y niñas desde los primeros años de vida para garantizar su bienestar, y el de toda la sociedad.

