Según los expertos, las precipitaciones récord que el fenómeno de El Niño ha generado este año en algunas regiones se corresponden con un aumento esperado de los episodios climáticos extremos.
Según los expertos, las precipitaciones récord que el fenómeno meteorológico de El Niño ha generado este año en algunas regiones se corresponden con un aumento esperado de los episodios climáticos extremos.
Pero en internet se afirma erróneamente que la culpa es de la geoingeniería… y no de las emisiones de carbono.
«He visto a algunos culpar al cambio climático cuando en realidad la causa es el uso de técnicas de modificación del clima. La siembra de nubes, en la que se rocían productos químicos en el cielo para crear lluvia, causó esto», señalaron.
Afirmaciones similares aparecieron después de cada gran inundación registrada este año en otras naciones.
Lo cierto es que la siembra de nubes, que introduce diminutas partículas en el cielo para inducir la lluvia en zonas geográficas acotadas, ha ganado popularidad en todo el mundo como forma de combatir la sequía y aumentar las reservas de agua.
Pero los científicos afirman que a través de esta técnica no se pueden crear las condiciones meteorológicas o los niveles de precipitaciones observados recientemente en países como Alemania o Estados Unidos.
«Debido a la gran variabilidad natural de las nubes, hay muy pocas pruebas científicas de que su siembra tenga un efecto medible sobre las precipitaciones», consideró Andrea Flossmann, copresidente de un equipo de expertos en modificación climática de la Organización Meteorológica Mundial.
En lo que sí coinciden los expertos es que el cambio climático duplicó la probabilidad de las inundaciones que en mayo asolaron el sur de Brasil, empeorando las intensas lluvias provocadas por El Niño.
Madruga de Brito refirió a la AFP que, poco después de las inundaciones, la gente publicó fotos de nubes en las redes sociales, afirmando que habían sido «fabricadas» y cuestionando a las instituciones científicas. Pero insistió en que la siembra de nubes «no puede estar causando eventos de esta magnitud».
Di Yang, profesor adjunto de la Universidad de Wyoming en Estados Unidos, dijo que investigaciones exhaustivas hechas durante varias décadas no han demostrado «ningún impacto definitivo a gran escala o a largo plazo de la siembra de nubes».
Aun así, esta técnica se ha convertido en un objetivo recurrente para los escépticos del cambio climático. La unidad de verificación de la AFP ha desmentido múltiples afirmaciones falsas que alegan una supuesta manipulación meteorológica.
«Los negacionistas del clima hacen mayores esfuerzos para afirmar que no tienen nada que ver con el cambio climático». «Esto se ve ahora todos los veranos», consideró a la AFP.
Lincoln Muniz Alves, del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil, apuntó que la difusión de falsas narrativas no solo obstaculiza la comunicación eficaz durante las crisis ambientales, sino que también «refuerza las opiniones de quienes niegan la realidad del cambio climático».
Si bien los métodos de modificación climática son controvertidos en la comunidad científica, debido en parte a las posibles consecuencias no deseadas como el exceso de lluvia y la contaminación, los expertos afirman que esa cautela no debe desacreditar la realidad de la crisis actual.
«Desde hace más de un siglo, el ser humano emite gases de efecto invernadero que han calentado el planeta y aumentado la probabilidad de lluvias torrenciales en muchas regiones del mundo», expuso Edward Gryspeerdt, investigador del Instituto Grantham del Imperial College de Londres.
«Ya estamos manipulando el clima a una escala global (mayor) de lo que jamás sería posible mediante la siembra de nubes», precisaron algunos negacioncitas.

