El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, registró en marzo de 2026 una fuerte caída en su imagen pública, según el último ranking de mandatarios latinoamericanos elaborado por la consultora CB Opinión Pública. El jefe de Estado pasó de integrar el podio de líderes mejor valorados en 2025 a ubicarse en el puesto 13 de 18, consolidando un descenso significativo en la percepción ciudadana. El informe regional posiciona en el primer lugar a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, con un 68,5% de imagen positiva. Entre los mandatarios con mejor valoración también figuran Nayib Bukele, Luis Abinader, Daniel Ortega y Rodrigo Chaves, quienes completan el grupo de líderes con mayor respaldo en la región. En contraste, Orsi alcanza una imagen positiva del 40,7%, lo que lo sitúa en la franja media-baja del ranking. El dato adquiere relevancia al considerar que meses atrás lideraba la lista, reflejando un deterioro sostenido en su nivel de aprobación. El estudio, realizado entre el 10 y el 15 de marzo sobre una muestra de 2.051 casos (con un margen de error de ±2,2%), evidencia un predominio de valoraciones negativas hacia el mandatario uruguayo. En detalle, un 13,6% de los encuestados calificó su gestión como “muy buena” y un 25,6% como “buena”. Sin embargo, un 26,3% manifestó tener una imagen “mala” y un 31,3% “muy mala”. Esto implica que el مجموعo de opiniones negativas (57,6%) supera ampliamente al de valoraciones positivas (39,2%), marcando un escenario de desgaste en la opinión pública. Si bien Orsi no figura entre los tres presidentes peor evaluados, su ubicación lo acerca a ese grupo, integrado por José María Balcázar, Delcy Rodríguez y Daniel Noboa, quienes presentan los niveles más bajos de aprobación. El informe también destaca variaciones en la imagen de otros mandatarios. El presidente dominicano Luis Abinader fue quien registró el mayor crecimiento en su valoración (+3,9 puntos porcentuales), mientras que el argentino Javier Milei evidenció la caída más pronunciada (-4,5 puntos). La caída de Yamandú Orsi en el ranking regional refleja un cambio sustancial en la percepción pública tanto a nivel interno como en el contexto latinoamericano. El predominio de opiniones negativas en Uruguay y su descenso en la comparación regional configuran un escenario político más complejo, que podría incidir en el desarrollo de su gestión y en los niveles de respaldo ciudadano en los próximos meses.

