Luego del pasado fin de semana la investigación en torno a la denuncia contra Yamandú Orsi giró drásticamente y los señalamientos recaen sobre las dos mujeres trans que reconocieron que la acusación fue falsa.
Romina Celeste Papasso dijo que Paula Díaz le había contado lo que supuestamente Yamandú Orsi le había hecho hacía un par de años. Después dijo que no, que se había equivocado, que había sido pocos días antes de divulgarlo en redes sociales. Dijo que la denuncia contra el precandidato frenteamplista que lidera su interna según las encuestas, era verdad y después dijo que era mentira. En declaraciones a Canal 12, este lunes, dijo que le habían ofrecido ser diputada a cambio de inventar la denuncia. Pero después dijo en sede administrativa y bajo acta que lo había inventado, para burlarse de los periodistas. En esta madeja de idas y venidas -de la que participó también Díaz- es que la Fiscalía de Ciudad de la Costa de 2° Turno, que encabeza Sandra Fleitas, debe dilucidar qué hay detrás de la falsa denuncia a Orsi.
Para pedir la imputación de Díaz y Papasso, la fiscal se sirvió de las entrevistas realizadas en el programa Santo y Seña (Canal 4) y La Letra Chica (TV Ciudad), así como las declaraciones de la propia Papasso y la de los periodistas Ignacio Álvarez y Diego Martini.
Aunque tanto los teléfonos celulares de Papasso como de Díaz fueron incautados, su contenido no fue mencionado públicamente por la fiscal del caso como un elemento a considerar.
Díaz -quien radicó la denuncia falsa- fue condenada a 20 meses de libertad vigilada por los delitos de asociación para delinquir, calumnia y difamación. Durante seis meses estará sometida a arresto domiciliario nocturno y deberá cumplir con tareas comunitarias. Su condena ocurrió por acuerdo abreviado, la imputada admitió los hechos a cambio de una rebaja de hasta un tercio de la pena. No se le imputó simulación de delito porque forma parte del mismo artículo en el que se legisla el alcance de las calumnias, y se entendió que el elegido se configura cuando hay un mayor grado de organización para mentir.
En el caso de Papasso, no fue condenada por acuerdo abreviado. La fiscal considera que todavía hay elementos para ser analizados antes de cerrar su proceso. La Justicia la imputó por los mismos delitos y dispuso su arresto domiciliario por 90 días mientras continúa la investigación. Esta es una medida preventiva, no una pena. La simulación de delito y calumnias, por sí solo, ya conlleva una pena desde los tres meses a los tres años.
En el caso de Papasso, al tener antecedentes penales, la prisión es la opción más probable.
Fleitas había pedido la prisión preventiva y ante la negativa del juez Bernardo Bueno Muñecas, apeló la decisión. Los ciudadanos, sostiene la Constitución, pueden esperar su juicio en libertad salvo que esto ponga en peligro la investigación. A Díaz la defendió una defensora de oficio y a Papasso la abogada privada Elizabeth Frogge, que estuvo acompañada de sus dos custodios.
La fiscal, que el lunes se había resistido a dar una declaración contundente sobre qué iba a pasar con la causa que investigaba a Orsi -de la que sus defensores exigían el cierre-, confirmó en la noche de ayer que se archivará. Esto, dado que se había registrado una condena por calumnias (la de Paula Díaz) y por ende el delito se había inventado.
A su vez, se refirió a los dichos de Jorge Díaz, exfiscal de Corte que ejerce como abogado de Orsi, respecto de que ella sabía que la denuncia era falsa desde el sábado 27 de abril donde la habría entrevistado en sede de Crimen Organizado.
La audiencia fue reservada.
El juez Bernardo Bueno Muñecas prohibió el ingreso de la prensa a la audiencia judicial en la que se condenó a Paula Díaz y también en la que se condenó a Romina Papasso.

