Uruguay: un colegio prohibió el uso del celular y detectó mejoras en la atención y la socialización

Una experiencia educativa inédita en Uruguay mostró resultados positivos tras prohibir el uso de teléfonos celulares a estudiantes de entre 12 y 15 años durante la jornada escolar. La medida fue aplicada en el Colegio Santa Elena, que cuenta con sedes en Montevideo y en Lagomar, departamento de Canelones, y fue analizada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed).

La iniciativa consistió en que los alumnos de séptimo, octavo y noveno grado dejaran sus celulares en un “estacionamiento” al ingresar al centro educativo, recuperándolos recién al finalizar las clases. El estudio, cuyos resultados fueron difundidos por el semanario Búsqueda, recogió la opinión de directivos, docentes, técnicos y de 355 estudiantes, lo que representa el 91% del alumnado involucrado.

Según el informe, existe un amplio consenso en que la medida fue positiva. “La mayoría de los actores destaca mejoras en la atención, una reducción de la dispersión y una socialización más frecuente y sostenida, tanto dentro del aula como en los recreos”, señala el documento del Ineed. Además, se observó una disminución de conflictos asociados al uso de redes sociales y a situaciones que se originaban fuera del ámbito escolar.

El organismo evaluador concluyó que “la restricción en el uso del celular puede producir mejoras significativas en la dinámica escolar”, siempre que esté acompañada por una organización institucional clara, recursos tecnológicos adecuados y un enfoque pedagógico que vaya más allá de la simple prohibición.

Apoyos y resistencias

Entre los docentes, el respaldo fue mayoritario: el 73% se manifestó a favor de la medida, un 24% parcialmente de acuerdo y apenas un 2% en contra. Para muchos profesores, el celular era un “elemento distorsivo constante”, incluso cuando estaba silenciado, y afectaba tanto la atención en clase como la socialización en los recreos.

En el caso de las familias, el apoyo también fue elevado: el 82% se mostró muy de acuerdo, un 12% de acuerdo y solo un 6% expresó desacuerdo o fuerte desacuerdo.

Entre los estudiantes, en cambio, la aceptación fue menor. La percepción general fue “levemente positiva, pero muy cercana al cero”. No obstante, el 40% reconoció que se distrae menos sin el celular y el 45% afirmó que presta más atención y aprende mejor, incluso reflejándose en mejores calificaciones.

Los alumnos de noveno grado, los más grandes del ciclo, fueron los más críticos. Algunos calificaron la medida como “molesta”, “innecesaria”, “repentina” o “extrema”, y en ciertos casos la vivieron como una sanción.

Cambios en la convivencia

El informe también destaca que la prohibición favoreció el regreso de interacciones cara a cara, juegos deportivos, de mesa y cartas durante los recreos. “Se ven más grupos conversando o jugando, algo que antes era raro”, consigna el texto, aunque reconoce que existen excepciones, como estudiantes que intentan usar el celular a escondidas.

La experiencia comenzó a aplicarse de forma estricta durante 2025 y, tras algunas resistencias iniciales, especialmente de las familias, las devoluciones fueron mayormente positivas. Para el Ineed, el caso del Colegio Santa Elena abre un antecedente relevante para el debate nacional sobre el uso de tecnologías en el ámbito educativo y sus efectos en la atención, el aprendizaje y la convivencia escolar.

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