A pocos días de que se defina el nuevo diseño institucional del sistema científico uruguayo, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología aparece como la alternativa con mayor respaldo entre académicos, investigadores y actores vinculados a la innovación.
La discusión forma parte del proceso impulsado por el Programa Uruguay Innova, la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento y el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt), organismos que deberán presentar antes del 16 de junio un anteproyecto de ley al Poder Ejecutivo.
Actualmente, el sistema científico y tecnológico uruguayo funciona de manera fragmentada entre distintos organismos estatales, universidades y agencias públicas. Por eso, desde el gobierno y la academia existe consenso en la necesidad de construir una nueva institucionalidad que permita coordinar políticas, fortalecer la investigación y vincular el conocimiento con el desarrollo productivo.
Tres modelos en discusión
Sobre la mesa existen tres alternativas principales.
La primera, respaldada desde Presidencia de la República, propone mantener el control estratégico bajo la órbita de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento, creada en la última ley de Presupuesto.
La segunda propuesta, impulsada desde la Universidad de la República, plantea crear un organismo autónomo dentro del Poder Ejecutivo, con un funcionamiento similar al de la Ursea, aunque totalmente independiente.
Sin embargo, la iniciativa que viene tomando más fuerza es la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, promovida por la asociación Investiga UY y respaldada por sectores de la Academia Nacional de Ciencias.
“Daría estabilidad y trascendería gobiernos”
Durante su comparecencia ante la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología del Senado, la investigadora Cecilia Scorza, delegada del Poder Ejecutivo en el Conicyt, defendió la creación del ministerio.
Según explicó, uno de los principales objetivos es garantizar estabilidad institucional y evitar que las políticas científicas sean modificadas o desmanteladas cada cinco años con los cambios de gobierno.
“A todos les crispa un poco los nervios la palabra ministerio, pero podría dar estabilidad, trascendería distintos gobiernos y nuclearía el tema”, sostuvo.
En la misma línea, el presidente del Conicyt, Nicolás Wschebor, consideró que un ministerio es una “figura canónica” dentro del sistema político uruguayo y ofrece un mayor nivel de permanencia institucional.
Reparos políticos y presupuestales
Pese al respaldo académico, la idea de crear un nuevo ministerio también enfrenta objeciones.
Algunos sectores advierten sobre el costo económico que implicaría su puesta en funcionamiento, mientras que otros sostienen que podría concentrar la política científica en un único ámbito estatal, perdiendo transversalidad en el resto del aparato público.
Sin embargo, las críticas más fuertes recaen sobre la alternativa de mantener la política científica bajo Presidencia.
Entre los cuestionamientos aparecen la falta de control parlamentario, la dependencia del gobierno de turno y dudas sobre la constitucionalidad de este tipo de secretarías.
La propuesta de la Udelar
La Universidad de la República impulsa una solución intermedia basada en la creación de un organismo independiente dentro del Poder Ejecutivo, pero fuera de la órbita de Presidencia.
La iniciativa busca garantizar autonomía técnica, control parlamentario y coordinación entre ministerios y empresas públicas.
Además, plantea que cada ministerio y ente estatal cuente con responsables específicos en investigación e innovación, para asegurar una política transversal en todo el Estado.
Definición clave antes de junio
El Conicyt se reunirá este lunes 25 para fijar posición sobre el futuro modelo institucional.
La definición será clave para el futuro del sistema científico nacional, en un momento en que investigadores y académicos reclaman una estructura sólida, estable y capaz de sostener políticas de largo plazo en ciencia, tecnología e innovación.

