El presidente Yamandú Orsi enfrenta un escenario político regional muy diferente al que predominaba años atrás y, ante la reducción de gobiernos afines ideológicamente al Frente Amplio, impulsa una estrategia de acercamiento pragmático con los nuevos mandatarios de derecha que asumieron o asumirán en Sudamérica. La política exterior diseñada por el gobierno, encabezada por el canciller Mario Lubetkin, busca mantener canales de diálogo con todos los gobiernos de la región, priorizando la cooperación institucional por encima de las diferencias políticas. En ese marco, Orsi viajará este martes a Perú para asistir a la asunción de Keiko Fujimori, mientras que en los próximos días también procurará estrechar vínculos con el presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella. Un nuevo mapa político regional El panorama sudamericano ha cambiado significativamente en los últimos meses con la llegada de gobiernos de centroderecha y derecha en varios países. Entre ellos se encuentran José Antonio Kast, Rodrigo Paz, además de los recientes triunfos de Fujimori y De la Espriella. En este contexto, el principal aliado político de izquierda que mantiene a Uruguay en la región es el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo gobierno continúa siendo un referente para la administración uruguaya en distintos temas internacionales. Una diplomacia basada en el diálogo Desde la Cancillería sostienen que la prioridad continúa siendo fortalecer los vínculos institucionales con todos los países, independientemente de su orientación política. Como ejemplo mencionan la relación construida con el gobierno chileno de Kast, con quien Uruguay emitió recientemente una declaración de interés para incorporarse al Compromiso Regional de Santiago, una iniciativa destinada a coordinar acciones contra el crimen organizado y la delincuencia, de la que ya participa Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia y Paraguay. Según fuentes del gobierno, la estrategia ha permitido construir relaciones de cooperación e incluso de «socios» con administraciones de distinto signo político. Uruguay busca mayor protagonismo internacional Además de ejercer la presidencia pro témpore del Mercosur, Uruguay también preside actualmente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Grupo de los 77 más China, dos espacios desde los cuales el gobierno pretende ampliar la presencia diplomática del país. En ese sentido, Lubetkin anunció que Montevideo será sede, durante los primeros días de agosto, de un encuentro entre los cinco candidatos latinoamericanos y caribeños que aspiran a convertirse en el próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo de Uruguay es impulsar un consenso regional para que, por primera vez en varios años, el máximo cargo de la ONU recaiga en un representante de América Latina o el Caribe, aunque el canciller reconoció que no existen garantías de que ello finalmente suceda. Reforma de la Cancillería En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja en un proceso de modernización institucional que buscará mejorar la eficiencia del servicio diplomático en un contexto de restricciones presupuestales previstas en la próxima Rendición de Cuentas. Según explicó Lubetkin ante el Parlamento, la intención es llevar adelante una reforma que permita a la Cancillería cumplir sus objetivos con una estructura más moderna y eficiente. Mercosur y Unión Europea Otro de los principales ejes de la política exterior uruguaya será consolidar la implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que comenzó a aplicarse de forma gradual este año. Durante la presidencia pro témpore del Mercosur, Uruguay organizará en diciembre un encuentro empresarial entre ambos bloques en Punta del Este y, posteriormente, una reunión del Consejo de la Unión Europea con el Mercosur.
Orsi apuesta al diálogo con los nuevos gobiernos de derecha para fortalecer la inserción regional de Uruguay El presidente Yamandú Orsi enfrenta un escenario político regional muy diferente al que predominaba años atrás y, ante la reducción de gobiernos afines ideológicamente al Frente Amplio, impulsa una estrategia de acercamiento pragmático con los nuevos mandatarios de derecha que asumieron o asumirán en Sudamérica. La política exterior diseñada por el gobierno, encabezada por el canciller Mario Lubetkin, busca mantener canales de diálogo con todos los gobiernos de la región, priorizando la cooperación institucional por encima de las diferencias políticas. En ese marco, Orsi viajará este martes a Perú para asistir a la asunción de Keiko Fujimori, mientras que en los próximos días también procurará estrechar vínculos con el presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella. Un nuevo mapa político regional El panorama sudamericano ha cambiado significativamente en los últimos meses con la llegada de gobiernos de centroderecha y derecha en varios países. Entre ellos se encuentran José Antonio Kast, Rodrigo Paz, además de los recientes triunfos de Fujimori y De la Espriella. En este contexto, el principal aliado político de izquierda que mantiene Uruguay en la región es el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo gobierno continúa siendo un referente para la administración uruguaya en distintos temas internacionales. Una diplomacia basada en el diálogo Desde la Cancillería sostienen que la prioridad continúa siendo fortalecer los vínculos institucionales con todos los países, independientemente de su orientación política. Como ejemplo mencionan la relación construida con el gobierno chileno de Kast, con quien Uruguay firmó recientemente una declaración de interés para incorporarse al Compromiso Regional de Santiago, una iniciativa destinada a coordinar acciones contra el crimen organizado y la delincuencia, de la que ya participan Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia y Paraguay. Según fuentes del gobierno, la estrategia ha permitido construir relaciones de cooperación e incluso de «socios» con administraciones de distinto signo político. Uruguay busca mayor protagonismo internacional Además de ejercer la presidencia pro témpore del Mercosur, Uruguay también preside actualmente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Grupo de los 77 más China, dos espacios desde los cuales el gobierno pretende ampliar la presencia diplomática del país. En ese sentido, Lubetkin anunció que Montevideo será sede, durante los primeros días de agosto, de un encuentro entre los cinco candidatos latinoamericanos y caribeños que aspiran a convertirse en el próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo de Uruguay es impulsar un consenso regional para que, por primera vez en varios años, el máximo cargo de la ONU recaiga en un representante de América Latina o el Caribe, aunque el canciller reconoció que no existen garantías de que ello finalmente ocurra. Reforma de la Cancillería En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja en un proceso de modernización institucional que buscará mejorar la eficiencia del servicio diplomático en un contexto de restricciones presupuestales previstas en la próxima Rendición de Cuentas. Según explicó Lubetkin ante el Parlamento, la intención es llevar adelante una reforma que permita a la Cancillería cumplir sus objetivos con una estructura más moderna y eficiente. Mercosur y Unión Europea Otro de los principales ejes de la política exterior uruguaya será consolidar la implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que comenzó a aplicarse de forma gradual este año. Durante la presidencia pro témpore del Mercosur, Uruguay organizará en diciembre un encuentro empresarial entre ambos bloques en Punta del Este y, posteriormente, una reunión del Consejo de la Unión Europea con el Mercosur.