Advierten sobre el avance de los préstamos “gota a gota” digitales y el uso del efectivo por el crimen organizado

El especialista en crimen financiero y lavado de activos Daniel Linares, exintendente de Análisis Operativo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Perú, advirtió sobre la expansión en la región de distintas modalidades de delincuencia asociadas al uso de efectivo, la extorsión y los préstamos informales conocidos como “gota a gota”.
Linares sostuvo que el efectivo constituye una de las principales herramientas utilizadas por las organizaciones criminales debido a la dificultad que existe para seguir su recorrido. Según explicó, cuando las operaciones ingresan al sistema financiero, las autoridades cuentan con mayores posibilidades de rastrear los movimientos y determinar quiénes se encuentran detrás del dinero.
En ese sentido, planteó que una reducción progresiva del uso de efectivo podría contribuir al combate contra el crimen organizado, aunque se mostró necesario acompañar ese proceso con medidas que faciliten la inclusión financiera de los trabajadores informales y reduzcan los costos de las operaciones bancarias.
El especialista también describió mecanismos utilizados por las organizaciones criminales para ocultar el origen del dinero, entre ellos las llamadas “cuentas mula”, abiertas a nombre de personas que luego entregan el control de esas cuentas a terceros. También mencionó el denominado “pitufeo”, mediante el cual grandes sumas de dinero son divididas en pequeños depósitos para intentar evitar los controles del sistema financiero.
Otro de los fenómenos que, según Linares, se ha extendido por distintos países de la región es la extorsión a comerciantes, empresas de transporte y pequeños negocios. Explicó que las organizaciones han ido modificando sus mecanismos de cobro, pasando de depósitos bancarios a efectivo y utilizando posteriormente herramientas como códigos QR, pasarelas de pago y cuentas de terceros.
En paralelo, el especialista alertó sobre la evolución de los préstamos “gota a gota”, una modalidad de crédito informal caracterizada por intereses abusivos y mecanismos de presión para recuperar el dinero.
Linares señaló que esta modalidad también se ha trasladado al ámbito digital. A través de aplicaciones para teléfonos móviles se ofrecen préstamos rápidos y sin mayores requisitos. Sin embargo, al instalar estas aplicaciones, los usuarios pueden otorgar permisos para acceder a sus fotografías y contactos.
Una vez concedido el préstamo, pueden aparecer intereses y penalizaciones elevadas. Ante los atrasos, los responsables de estas aplicaciones utilizan la información obtenida del teléfono para presionar y extorsionar al deudor, llegando incluso a contactar a familiares y conocidos o enviarles fotografías con el objetivo de desacreditarlo.
El especialista también destacó que la utilización de criptomonedas no necesariamente elimina las posibilidades de investigación. Según explicó, las operaciones realizadas sobre blockchain pueden ser rastreadas y, mediante la cooperación con plataformas de activos virtuales, las autoridades pueden identificar movimientos y eventualmente inmovilizar fondos vinculados a actividades delictivas.
Para Linares, el desafío consiste en avanzar hacia una mayor bancarización sin dejar fuera a quienes trabajan en la informalidad o viven en zonas con dificultades de acceso a los servicios financieros. En ese proceso, se consideró necesario combinar medidas de seguridad, inclusión financiera y reducción de costos.

@canaldocemelo

Advierten sobre el avance de los préstamos “gota a gota” digitales y el uso del efectivo por el crimen organizado El especialista en crimen financiero y lavado de activos Daniel Linares, exintendente de Análisis Operativo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Perú, advirtió sobre la expansión en la región de distintas modalidades de delincuencia asociadas al uso de efectivo, la extorsión y los préstamos informales conocidos como “gota a gota”. Linares sostuvo que el efectivo constituye una de las principales herramientas utilizadas por las organizaciones criminales debido a la dificultad que existe para seguir su recorrido. Según explicó, cuando las operaciones ingresan al sistema financiero, las autoridades cuentan con mayores posibilidades de rastrear los movimientos y determinar quiénes se encuentran detrás del dinero. En ese sentido, planteó que una reducción progresiva del uso de efectivo podría contribuir al combate contra el crimen organizado, aunque consideró necesario acompañar ese proceso con medidas que faciliten la inclusión financiera de los trabajadores informales y reduzcan los costos de las operaciones bancarias. El especialista también describió mecanismos utilizados por las organizaciones criminales para ocultar el origen del dinero, entre ellos las llamadas “cuentas mula”, abiertas a nombre de personas que luego entregan el control de esas cuentas a terceros. También mencionó el denominado “pitufeo”, mediante el cual grandes sumas de dinero son divididas en pequeños depósitos para intentar evitar los controles del sistema financiero. Otro de los fenómenos que, según Linares, se ha extendido por distintos países de la región es la extorsión a comerciantes, empresas de transporte y pequeños negocios. Explicó que las organizaciones han ido modificando sus mecanismos de cobro, pasando de depósitos bancarios a efectivo y utilizando posteriormente herramientas como códigos QR, pasarelas de pago y cuentas de terceros. En paralelo, el especialista alertó sobre la evolución de los préstamos “gota a gota”, una modalidad de crédito informal caracterizada por intereses abusivos y mecanismos de presión para recuperar el dinero. Linares señaló que esta modalidad también se ha trasladado al ámbito digital. A través de aplicaciones para teléfonos celulares se ofrecen préstamos rápidos y sin mayores requisitos. Sin embargo, al instalar estas aplicaciones, los usuarios pueden otorgar permisos para acceder a sus fotografías y contactos. Una vez concedido el préstamo, pueden aparecer intereses y penalizaciones elevados. Ante los atrasos, los responsables de estas aplicaciones utilizan la información obtenida del teléfono para presionar y extorsionar al deudor, llegando incluso a contactar a familiares y conocidos o enviarles fotografías con el objetivo de desacreditarlo. El especialista también destacó que la utilización de criptomonedas no necesariamente elimina las posibilidades de investigación. Según explicó, las operaciones realizadas sobre blockchain pueden ser rastreadas y, mediante la cooperación con plataformas de activos virtuales, las autoridades pueden identificar movimientos y eventualmente inmovilizar fondos vinculados a actividades delictivas. Para Linares, el desafío consiste en avanzar hacia una mayor bancarización sin dejar fuera a quienes trabajan en la informalidad o viven en zonas con dificultades de acceso a los servicios financieros. En ese proceso, consideró necesario combinar medidas de seguridad, inclusión financiera y reducción de costos.

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