La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno de El Niño se intensificará durante los próximos meses y podría alcanzar una magnitud excepcional, con importantes consecuencias sobre las temperaturas y las precipitaciones a nivel global.
Según el organismo de Naciones Unidas, el fenómeno alcanzaría su máxima intensidad hacia finales de 2026, aunque sus efectos sobre el clima podrían prolongarse hasta los primeros meses de 2027.
El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del centro y el este del océano Pacífico ecuatorial, generando modificaciones en los patrones de circulación atmosférica que pueden provocar lluvias intensas, inundaciones, sequías y episodios de calor extremo en distintas regiones del planeta.
En América Latina, varios países ya adoptaron medidas de emergencia ante la evolución del fenómeno. Panamá y El Salvador declararon la emergencia, mientras que Ecuador elevó la situación a alerta roja debido a la intensificación de sus efectos. En Panamá, incluso se redujo el tránsito de buques por el Canal debido a las condiciones climáticas y la disponibilidad de agua.
La OMM señaló que el fenómeno está claramente establecido y que continuará fortaleciéndose en los próximos meses, aumentando los riesgos asociados a eventos meteorológicos extremos.
La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, advirtió que este episodio podría llegar a ser más potente que cualquiera de los registrados desde el comienzo del monitoreo sistemático hace aproximadamente cuatro décadas.
El comportamiento de El Niño será seguido especialmente de cerca en América Latina, donde sus efectos pueden variar significativamente según la región y generar impactos sobre la producción agropecuaria, los recursos hídricos, la infraestructura y las condiciones de vida de la población.
El Niño se intensificará y podría convertirse en uno de los fenómenos más fuertes registrados La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno de El Niño se intensificará durante los próximos meses y podría alcanzar una magnitud excepcional, con importantes consecuencias sobre las temperaturas y las precipitaciones a nivel global. Según el organismo de Naciones Unidas, el fenómeno alcanzaría su máxima intensidad hacia finales de 2026, aunque sus efectos sobre el clima podrían prolongarse hasta los primeros meses de 2027. El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del centro y el este del océano Pacífico ecuatorial, generando modificaciones en los patrones de circulación atmosférica que pueden provocar lluvias intensas, inundaciones, sequías y episodios de calor extremo en distintas regiones del planeta. En América Latina, varios países ya adoptaron medidas de emergencia ante la evolución del fenómeno. Panamá y El Salvador declararon la emergencia, mientras que Ecuador elevó la situación a alerta roja debido a la intensificación de sus efectos. En Panamá, incluso se redujo el tránsito de buques por el Canal debido a las condiciones climáticas y la disponibilidad de agua. La OMM señaló que el fenómeno está claramente establecido y que continuará fortaleciéndose en los próximos meses, aumentando los riesgos asociados a eventos meteorológicos extremos. La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, advirtió que este episodio podría llegar a ser más potente que cualquiera de los registrados desde el comienzo del monitoreo sistemático hace aproximadamente cuatro décadas. El comportamiento de El Niño será seguido especialmente de cerca en América Latina, donde sus efectos pueden variar significativamente según la región y generar impactos sobre la producción agropecuaria, los recursos hídricos, la infraestructura y las condiciones de vida de la población.