Entre lágrimas y bajo la lluvia, Coleme cerró definitivamente sus puertas

Una de las jornadas más tristes para la historia reciente de Melo se vivió este lunes con el cierre definitivo de la cooperativa láctea Coleme. La imagen de los portones cerrados con candado marcó el final de una institución emblemática para Cerro Largo, dejando incertidumbre entre trabajadores, productores y toda la comunidad.
Hasta la planta llegó Darío Mendiondo, director de la Dirección Nacional de Coordinación en el Interior del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, por iniciativa del ministro de Trabajo, Juan Castillo, para interiorizarse de primera mano sobre la situación generada tras el cese de actividades de la cooperativa.
Mendiondo permaneció una reunión con los trabajadores desafectados en las propias instalaciones de Coleme. Durante el encuentro se abordó la compleja realidad que atraviesan los funcionarios tras la pérdida de sus puestos laborales. El jerarca reconoció las dificultades que presenta el proceso y señaló que la situación se vuelve aún más compleja debido a la inexistencia de un sindicato dentro de la empresa, lo que limita los ámbitos formales de negociación colectiva y dificulta la búsqueda de soluciones para los trabajadores.
Mientras se desarrollaba la reunión, en el exterior de la planta permanecían varios familiares de los últimos funcionarios. A pesar de la lluvia que caía sobre la ciudad, se autoconvocaron para acompañar a quienes culminaban su última jornada laboral en la cooperativa.
La emoción fue creciendo con el correr de las horas. Abrazos, lágrimas y muestras de apoyo marcaron un momento cargado de sentimientos para quienes durante años formaron parte de la historia de la empresa. Finalmente, cuando concluyó la actividad dentro de la planta, se procedió al cierre de la reja principal de acceso, un gesto que simbolizó el fin de una etapa para Coleme.
El cierre de la cooperativa representa un duro golpe para el sector lácteo del departamento y para decenas de familias que dependían directa o indirectamente de su funcionamiento. La escena final, con trabajadores y familiares despidiendo el lugar entre lágrimas y bajo la lluvia, reflejó el profundo impacto humano que deja la desaparición de una de las instituciones más tradicionales de Melo.

@canaldocemelo

Entre lágrimas y bajo la lluvia, Coleme cerró definitivamente sus puertas Una de las jornadas más tristes para la historia reciente de Melo se vivió este lunes con el cierre definitivo de la cooperativa láctea Coleme. La imagen de los portones cerrados con candado marcó el final de una institución emblemática para Cerro Largo, dejando incertidumbre entre trabajadores, productores y toda la comunidad. Hasta la planta llegó Darío Mendiondo, director de la Dirección Nacional de Coordinación en el Interior del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, por iniciativa del ministro de Trabajo, Juan Castillo, para interiorizarse de primera mano sobre la situación generada tras el cese de actividades de la cooperativa. Mendiondo mantuvo una reunión con los trabajadores desafectados en las propias instalaciones de Coleme. Durante el encuentro se abordó la compleja realidad que atraviesan los funcionarios tras la pérdida de sus puestos laborales. El jerarca reconoció las dificultades que presenta el proceso y señaló que la situación se vuelve aún más compleja debido a la inexistencia de un sindicato dentro de la empresa, lo que limita los ámbitos formales de negociación colectiva y dificulta la búsqueda de soluciones para los trabajadores. Mientras se desarrollaba la reunión, en el exterior de la planta permanecían varios familiares de los últimos funcionarios. A pesar de la lluvia que caía sobre la ciudad, se autoconvocaron para acompañar a quienes culminaban su última jornada laboral en la cooperativa. La emoción fue creciendo con el correr de las horas. Abrazos, lágrimas y muestras de apoyo marcaron un momento cargado de sentimientos para quienes durante años formaron parte de la historia de la empresa. Finalmente, cuando concluyó la actividad dentro de la planta, se procedió al cierre de la reja principal de acceso, un gesto que simbolizó el fin de una etapa para Coleme. El cierre de la cooperativa representa un duro golpe para el sector lácteo del departamento y para decenas de familias que dependían directa o indirectamente de su funcionamiento. La escena final, con trabajadores y familiares despidiendo el lugar entre lágrimas y bajo la lluvia, reflejó el profundo impacto humano que deja la desaparición de una de las instituciones más tradicionales de Melo.

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