Las mujeres uruguayas presentan mayores niveles de pobreza e inseguridad alimentaria que los hombres, además de enfrentar una alta incidencia de violencia basada en género, según los Indicadores de Género de Uruguay 2024, presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), ONU Mujeres y la Cepal.
El informe señala que Uruguay, si bien exhibe el menor nivel de pobreza entre los países analizados de la región, registra el índice de feminidad de la pobreza más alto. Los datos indican que por cada 100 hombres que viven en situación de pobreza, hay 154 mujeres, una diferencia que se acentúa entre los 25 y 49 años, etapa en la que las tareas de crianza y cuidados recaen mayoritariamente sobre ellas.
El estudio también advierte un aumento de la inseguridad alimentaria en los últimos años, especialmente entre las mujeres. La prevalencia pasó de un promedio de 14,8% entre 2017 y 2019 a 18,7% entre 2021 y 2023. La situación es más crítica en los hogares con niños menores de seis años.
En materia de violencia basada en género, el informe revela que el 19,5% de las mujeres mayores de 15 años manifestó haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o expareja durante los últimos doce meses. La violencia psicológica es la forma más frecuente, con mayor incidencia entre las adolescentes y mujeres jóvenes.
Respecto a los femicidios, el estudio indica que Uruguay registra entre 22 y 28 casos por año, ubicándose en el séptimo lugar entre 17 países de América Latina en la tasa de este tipo de delitos.
Durante la presentación del informe, la directora de Inmujeres, Mónica Xavier, sostuvo que los resultados representan un llamado de atención para fortalecer la respuesta institucional. Señaló que el Estado mantiene presencia en la atención de estas problemáticas, aunque reconoció que persisten dificultades de coordinación entre los distintos organismos, por lo que consideró imprescindible avanzar hacia una respuesta integral que evite la revictimización de las mujeres afectadas.
Estudio revela que las mujeres uruguayas registran mayores niveles de pobreza, inseguridad alimentaria y violencia de género Las mujeres uruguayas presentan mayores niveles de pobreza e inseguridad alimentaria que los hombres, además de enfrentar una alta incidencia de violencia basada en género, según los Indicadores de Género de Uruguay 2024, presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), ONU Mujeres y la Cepal. El informe señala que Uruguay, si bien exhibe el menor nivel de pobreza entre los países analizados de la región, registra el índice de feminidad de la pobreza más alto. Los datos indican que por cada 100 hombres que viven en situación de pobreza, hay 154 mujeres, una diferencia que se acentúa entre los 25 y 49 años, etapa en la que las tareas de crianza y cuidados recaen mayoritariamente sobre ellas. El estudio también advierte un aumento de la inseguridad alimentaria en los últimos años, especialmente entre las mujeres. La prevalencia pasó de un promedio de 14,8% entre 2017 y 2019 a 18,7% entre 2021 y 2023. La situación es más crítica en los hogares con niños menores de seis años. En materia de violencia basada en género, el informe revela que el 19,5% de las mujeres mayores de 15 años manifestó haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o expareja durante los últimos doce meses. La violencia psicológica es la forma más frecuente, con mayor incidencia entre las adolescentes y mujeres jóvenes. Respecto a los femicidios, el estudio indica que Uruguay registra entre 22 y 28 casos por año, ubicándose en el séptimo lugar entre 17 países de América Latina en la tasa de este tipo de delitos. Durante la presentación del informe, la directora de Inmujeres, Mónica Xavier, sostuvo que los resultados representan un llamado de atención para fortalecer la respuesta institucional. Señaló que el Estado mantiene presencia en la atención de estas problemáticas, aunque reconoció que persisten dificultades de coordinación entre los distintos organismos, por lo que consideró imprescindible avanzar hacia una respuesta integral que evite la revictimización de las mujeres afectadas.