El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, descartó la posibilidad de establecer un tope al gasto público frente a la desaceleración económica, al considerar que se trata de una medida “simplista” que no se sostiene en el tiempo. En su lugar, el jerarca aseguró que el gobierno aplicaría un enfoque “quirúrgico”, priorizando el control detallado del gasto sin recurrir a recortes generalizados. Las declaraciones se producen en un contexto de menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), cuyas proyecciones para 2026 fueron ajustadas por el Ministerio de Economía y Finanzas al 1,6%, por debajo del 2,6% estimado anteriormente. Según explicó Oddone, este menor dinamismo económico ya impactó en la recaudación fiscal, con una caída cercana a los $10.000 millones respecto a lo previsto. Pese a este escenario, el ministro afirmó que el gobierno logró cumplir las metas fiscales en 2025 mediante una “gestión proactiva del gasto”, alejándose de lo que definió como un enfoque de “motosierra”. “Esto no se resuelve con topes”, insistió, subrayando la complejidad de la administración pública. Nueva orientación fiscal En el marco del proyecto de ley de Presupuesto, el Poder Ejecutivo plantea modificaciones a la regla fiscal vigente, que hasta ahora se sustentaba en tres pilares: resultado fiscal estructural, tope al crecimiento del gasto y meta de endeudamiento. A partir de este año, la política fiscal se orientará hacia una “ancla de deuda”, definida como un objetivo de mediano plazo basado en el ratio de deuda neta sobre el PIB, considerado un nivel prudente para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Posibles ajustes y áreas protegidas Ante la menor recaudación, el gobierno evalúa eventuales ajustes en el gasto, aunque Oddone aclaró que áreas como Infancia y Seguridad estarán “blindadas” y no sufrirán recortes. En el resto de los rubros, se aplicará un análisis selectivo para optimizar recursos sin afectar el funcionamiento general del Estado. Contexto internacional y perspectivas El ministro también hizo referencia al escenario global, en línea con advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé impactos desiguales en América Latina a raíz de conflictos internacionales y variaciones en los precios de la energía. Tras participar en reuniones en Washington, Oddone señaló que, si bien existe cierta resiliencia en la economía mundial, el contexto sigue siendo “frágil” y dependerá de la evolución de los conflictos internacionales. Actividad económica y señales mixtas. En Uruguay, la economía creció 1,8% en 2025, por debajo del 3,3% registrado en 2024. El ministro atribuyó esta desaceleración tanto a factores regionales como a elementos internos, como la parada técnica de la refinería de La Teja, mantenimientos en plantas industriales y los efectos de la sequía. No obstante, destacó que indicadores como exportaciones, empleo y poder adquisitivo mostraron evolución positiva. En paralelo, el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió mantener la tasa de política monetaria en 5,75%, señalando indicios de mejora en la actividad durante el inicio de 2026. Oddone concluyó que, si bien existen señales alentadoras, el panorama económico presenta desafíos importantes, por lo que el gobierno continuará monitoreando la situación de cara a la próxima Rendición de Cuentas.
Gobierno descarta tope de gasto y apuesta a ajustes “quirúrgicos” ante menor crecimiento económico El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, descartó la posibilidad de establecer un tope al gasto público frente a la desaceleración económica, al considerar que se trata de una medida “simplista” que no se sostiene en el tiempo. En su lugar, el jerarca aseguró que el gobierno aplicará un enfoque “quirúrgico”, priorizando el control detallado del gasto sin recurrir a recortes generalizados. Las declaraciones se producen en un contexto de menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), cuyas proyecciones para 2026 fueron ajustadas por el Ministerio de Economía y Finanzas al 1,6%, por debajo del 2,6% estimado anteriormente. Según explicó Oddone, este menor dinamismo económico ya impactó en la recaudación fiscal, con una caída cercana a los $10.000 millones respecto a lo previsto. Pese a este escenario, el ministro afirmó que el gobierno logró cumplir las metas fiscales en 2025 mediante una “gestión proactiva del gasto”, alejándose de lo que definió como un enfoque de “motosierra”. “Esto no se resuelve con topes”, insistió, subrayando la complejidad de la administración pública. Nueva orientación fiscal En el marco del proyecto de ley de Presupuesto, el Poder Ejecutivo plantea modificaciones a la regla fiscal vigente, que hasta ahora se sustentaba en tres pilares: resultado fiscal estructural, tope al crecimiento del gasto y meta de endeudamiento. A partir de este año, la política fiscal se orientará hacia un “ancla de deuda”, definida como un objetivo de mediano plazo basado en el ratio de deuda neta sobre el PIB, considerado un nivel prudente para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Posibles ajustes y áreas protegidas Ante la menor recaudación, el gobierno evalúa eventuales ajustes en el gasto, aunque Oddone aclaró que áreas como Infancia y Seguridad estarán “blindadas” y no sufrirán recortes. En el resto de los rubros, se aplicará un análisis selectivo para optimizar recursos sin afectar el funcionamiento general del Estado. Contexto internacional y perspectivas El ministro también hizo referencia al escenario global, en línea con advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé impactos desiguales en América Latina a raíz de conflictos internacionales y variaciones en los precios de la energía. Tras participar en reuniones en Washington, Oddone señaló que, si bien existe cierta resiliencia en la economía mundial, el contexto sigue siendo “frágil” y dependerá de la evolución de los conflictos internacionales. Actividad económica y señales mixtas En Uruguay, la economía creció 1,8% en 2025, por debajo del 3,3% registrado en 2024. El ministro atribuyó esta desaceleración tanto a factores regionales como a elementos internos, como la parada técnica de la refinería de La Teja, mantenimientos en plantas industriales y los efectos de la sequía. No obstante, destacó que indicadores como exportaciones, empleo y poder adquisitivo mostraron evolución positiva. En paralelo, el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió mantener la tasa de política monetaria en 5,75%, señalando indicios de mejora en la actividad durante el inicio de 2026. Oddone concluyó que, si bien existen señales alentadoras, el panorama económico presenta desafíos importantes, por lo que el gobierno continuará monitoreando la situación de cara a la próxima Rendición de Cuentas.