La futura Hidrovía Uruguay–Brasil avanza hacia su concreción con expectativas de transformar la logística regional y dinamizar el comercio en el noreste del país. Según estimaciones vinculadas al proyecto, el corredor fluvial podría alcanzar un movimiento anual de hasta dos millones de toneladas de carga una vez que se concrete la terminal granelera prevista sobre el río Tacuarí.
El jueves 23, el estado brasileño de Río Grande del Sur adjudicó la licitación para las obras de dragado al consorcio Laguna Mirim, integrado por las empresas Eco Prime Engenharia Ltda. y Petcom Construcción. Se prevé que el contrato se firme en un plazo de 30 días y que los trabajos comiencen en el segundo semestre de este año.
La intervención contempla principalmente el dragado de los canales San Gonzalo y Sangradouro, fundamentales para la conexión entre la Laguna Merín y la Laguna de los Patos, permitiendo así el acceso al puerto de Río Grande. La inversión total asciende a US$ 10,2 millones, y se estima la remoción de unos 4,9 millones de metros cúbicos de sedimentos en un período de 23 meses.
El empresario uruguayo Carlos Foderé, impulsor del proyecto de una terminal portuaria en el río Tacuarí, señaló que estudios técnicos previos ya estimaban un movimiento superior al millón de toneladas anuales de productos como arroz, soja y madera. A esto se sumaría el ingreso de fertilizantes desde Brasil, lo que permitiría duplicar el volumen de carga en forma progresiva.
La hidrovía, con una extensión de 1.960 kilómetros, conectará los departamentos de Treinta y Tres, Cerro Largo y Lavalleja con el sistema portuario brasileño. Las mercaderías serán embarcadas en Uruguay y transportadas en barcazas hacia Río Grande, reduciendo costos logísticos y mejorando la competitividad exportadora.
Desde el ámbito diplomático, el exembajador uruguayo en Brasil, Guillermo Vallés, destacó que por primera vez el proyecto alcanza una etapa concreta de ejecución, tras años de negociaciones bilaterales.
Impacto logístico y desafíos
El desarrollo de la hidrovía también genera expectativas en el sector portuario, aunque no está exento de preocupaciones. La abogada especializada en derecho marítimo Alejandra Sciarra advirtió sobre el impacto del aumento del 17,5% en las tarifas de practicaje en Uruguay, lo que podría afectar la competitividad del sistema.
En paralelo, la Dirección Nacional de Hidrografía acordó con el Yacht Club Uruguayo la devolución de las instalaciones del exastillero Rosendo, en Montevideo, con el objetivo de licitar su reconversión en un astillero deportivo.
Por otro lado, en la región también avanza el proceso licitatorio para el dragado de la Hidrovía Paraná–Paraguay, uno de los principales corredores logísticos de Sudamérica, cuya definición está en su fase final con dos empresas belgas en competencia.
Un proyecto de larga data
La iniciativa de la hidrovía tiene más de dos décadas de gestación. Surgió en 2005 a partir de la necesidad de mejorar la salida de la producción agrícola del noreste uruguayo, afectada por limitaciones en infraestructura vial y congestión en los pasos fronterizos.
Foderé identificó en la Laguna Merín una oportunidad estratégica para el transporte fluvial, lo que derivó en múltiples gestiones binacionales y acuerdos entre Uruguay y Brasil. Durante los gobiernos de José Mujica y Tabaré Vázquez se concretaron avances clave, como la firma de tratados de navegación y la obtención de autorizaciones ambientales.
Actualmente, el proyecto de terminal portuaria en el río Tacuarí cuenta con habilitaciones oficiales y ha despertado el interés de empresas internacionales, incluyendo grupos interesados en la construcción de barcazas para el transporte de carga.
Hidrovía Uruguay–Brasil proyecta mover hasta 2 millones de toneladas anuales de carga La futura Hidrovía Uruguay–Brasil avanza hacia su concreción con expectativas de transformar la logística regional y dinamizar el comercio en el noreste del país. Según estimaciones vinculadas al proyecto, el corredor fluvial podría alcanzar un movimiento anual de hasta dos millones de toneladas de carga una vez que se concrete la terminal granelera prevista sobre el río Tacuarí. El jueves 23, el estado brasileño de Río Grande del Sur adjudicó la licitación para las obras de dragado al consorcio Laguna Mirim, integrado por las empresas Eco Prime Engenharia Ltda. y Petcom Construcción. Se prevé que el contrato se firme en un plazo de 30 días y que los trabajos comiencen en el segundo semestre de este año. La intervención contempla principalmente el dragado de los canales San Gonzalo y Sangradouro, fundamentales para la conexión entre la Laguna Merín y la Laguna de los Patos, permitiendo así el acceso al puerto de Río Grande. La inversión total asciende a US$ 10,2 millones, y se estima la remoción de unos 4,9 millones de metros cúbicos de sedimentos en un período de 23 meses. El empresario uruguayo Carlos Foderé, impulsor del proyecto de una terminal portuaria en el río Tacuarí, señaló que estudios técnicos previos ya estimaban un movimiento superior al millón de toneladas anuales de productos como arroz, soja y madera. A esto se sumaría el ingreso de fertilizantes desde Brasil, lo que permitiría duplicar el volumen de carga en forma progresiva. La hidrovía, con una extensión de 1.960 kilómetros, conectará los departamentos de Treinta y Tres, Cerro Largo y Lavalleja con el sistema portuario brasileño. Las mercaderías serán embarcadas en Uruguay y transportadas en barcazas hacia Río Grande, reduciendo costos logísticos y mejorando la competitividad exportadora. Desde el ámbito diplomático, el exembajador uruguayo en Brasil, Guillermo Vallés, destacó que por primera vez el proyecto alcanza una etapa concreta de ejecución, tras años de negociaciones bilaterales. Impacto logístico y desafíos El desarrollo de la hidrovía también genera expectativas en el sector portuario, aunque no está exento de preocupaciones. La abogada especializada en derecho marítimo Alejandra Sciarra advirtió sobre el impacto del aumento del 17,5% en las tarifas de practicaje en Uruguay, lo que podría afectar la competitividad del sistema. En paralelo, la Dirección Nacional de Hidrografía acordó con el Yacht Club Uruguayo la devolución de las instalaciones del exastillero Rosendo, en Montevideo, con el objetivo de licitar su reconversión en un astillero deportivo. Por otro lado, en la región también avanza el proceso licitatorio para el dragado de la Hidrovía Paraná–Paraguay, uno de los principales corredores logísticos de Sudamérica, cuya definición está en su fase final con dos empresas belgas en competencia. Un proyecto de larga data La iniciativa de la hidrovía tiene más de dos décadas de gestación. Surgió en 2005 a partir de la necesidad de mejorar la salida de la producción agrícola del noreste uruguayo, afectada por limitaciones en infraestructura vial y congestión en los pasos fronterizos. Foderé identificó en la Laguna Merín una oportunidad estratégica para el transporte fluvial, lo que derivó en múltiples gestiones binacionales y acuerdos entre Uruguay y Brasil. Durante los gobiernos de José Mujica y Tabaré Vázquez se concretaron avances clave, como la firma de tratados de navegación y la obtención de autorizaciones ambientales. Actualmente, el proyecto de terminal portuaria en el río Tacuarí cuenta con habilitaciones oficiales y ha despertado el interés de empresas internacionales, incluyendo grupos interesados en la construcción de barcazas para el transporte de carga. Con el inicio de las obras de dragado, la Hidrovía Uruguay–Brasil entra en una etapa decisiva, consolidándose como una apuesta estratégica para el desarrollo logístico y productivo de