El Tribunal de Apelaciones Penales de Primer Turno redujo la pena de un hombre condenado por abuso sexual especialmente agravado contra una menor de 14 años con discapacidad intelectual. La condena inicial de siete años pasó a cuatro años y cuatro meses de penitenciaría, según un fallo redactado por la ministra Dolores Sánchez y votado por unanimidad. El tribunal consideró que, si bien la minoría de la víctima agrava el hecho, la primariedad del condenado y la normativa vigente hacían que la pena impuesta resultara “excesiva”. Al momento del hecho, la ley preveía un rango de dos a 12 años. En el caso, el hombre atrajo a la adolescente a su casa ofreciéndole un cargador para su teléfono y allí la abusó. Durante el proceso, la víctima relató el hecho y describió consecuencias psicológicas, incluyendo miedo, pesadillas y autoagresión. La pericia psiquiátrica detectó indicadores compatibles con trauma y daño psíquico. La defensa pidió la absolución o una rebaja, mientras la Fiscalía sostuvo que la acusación quedó acreditada y remarcó que en delitos sexuales es habitual no contar con testigos presenciales. Finalmente, los jueces mantuvieron la valoración probatoria, pero ajustaron la pena por entender que la condena original era desproporcionada.
Tribunal reduce condena por violación de menor con discapacidad intelectual El Tribunal de Apelaciones Penales de Primer Turno redujo la pena de un hombre condenado por abuso sexual especialmente agravado contra una menor de 14 años con discapacidad intelectual. La condena inicial de siete años pasó a cuatro años y cuatro meses de penitenciaría, según un fallo redactado por la ministra Dolores Sánchez y votado por unanimidad. El tribunal consideró que, si bien la minoría de la víctima agrava el hecho, la primariedad del condenado y la normativa vigente hacían que la pena impuesta resultara “excesiva”. Al momento del hecho, la ley preveía un rango de dos a 12 años. En el caso, el hombre atrajo a la adolescente a su casa ofreciéndole un cargador para su teléfono y allí la abusó. Durante el proceso, la víctima relató el hecho y describió consecuencias psicológicas, incluyendo miedo, pesadillas y autoagresión. La pericia psiquiátrica detectó indicadores compatibles con trauma y daño psíquico. La defensa pidió la absolución o una rebaja, mientras la Fiscalía sostuvo que la acusación quedó acreditada y remarcó que en delitos sexuales es habitual no contar con testigos presenciales. Finalmente, los jueces mantuvieron la valoración probatoria, pero ajustaron la pena por entender que la condena original era desproporcionada.