Uruguay atraviesa un escenario económico marcado por una inflación controlada, mayor credibilidad del Banco Central (BCU) y la posibilidad de aplicar políticas monetarias contracíclicas, aunque persisten riesgos internacionales vinculados al aumento del precio del petróleo y la incertidumbre global.
Actualmente, la inflación en Uruguay se ubica en 3,16% en los últimos 12 meses a abril, dentro del rango meta fijado por el Banco Central, que va entre 3% y 6%. Las expectativas de inflación de analistas y agentes financieros permanecen alineadas con el objetivo oficial de 4,5%, algo que las autoridades consideran una señal de confianza en la política monetaria.
Sin embargo, persiste preocupación en algunos sectores de la economía, especialmente en educación y salud, donde aún se manejan referencias de aumentos de precios superiores al nivel general de inflación.
Desde distintos ámbitos económicos se entiende que el BCU ha ganado credibilidad en los últimos años, generando condiciones para aplicar políticas contracíclicas, es decir, medidas destinadas a estimular la economía en momentos de desaceleración y contenerla cuando existe riesgo de sobrecalentamiento.
En ese contexto, algunos analistas consideran que el Banco Central demoró más de lo esperado en bajar la tasa de interés durante el año pasado, aunque otros entienden que la cautela permitió consolidar el descenso inflacionario.
Actualmente, la tasa de interés de referencia se mantiene en 5,75%, mientras el organismo observa con atención el impacto internacional del aumento del precio del petróleo provocado por la guerra en Medio Oriente, especialmente el conflicto con Irán.
El gobierno uruguayo ha decidido amortiguar parcialmente el impacto del encarecimiento internacional del crudo mediante ajustes moderados en el precio de los combustibles.
Otro de los ejes estratégicos del gobierno es avanzar en la desdolarización de la economía. Las autoridades entienden que la alta dolarización de depósitos y operaciones financieras genera limitaciones para el desarrollo del mercado interno y provoca que gran parte de los recursos bancarios terminen invertidos en el exterior.
En ese sentido, el Poder Ejecutivo trabaja en cambios normativos para fomentar que los precios, especialmente en el sector inmobiliario, comiencen a expresarse en pesos uruguayos o en Unidades Indexadas (UI), en lugar de dólares.
La intención es que las viviendas promovidas, que cuentan con beneficios fiscales, pasen a comercializarse en moneda nacional. El sector inmobiliario también ha impulsado la posibilidad de establecer precios en UI, medida que podría concretarse hacia el final del actual período de gobierno.
Mientras tanto, el crédito en moneda nacional continúa creciendo y ya representa el 55% del total, un récord histórico para el sistema financiero uruguayo. Además, las empresas acceden actualmente a financiamiento en pesos con tasas inferiores al 10%, facilitando el acceso al crédito y reduciendo riesgos cambiarios.
En cuanto a la actividad económica, el Ministerio de Economía y Finanzas proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de 1,6% para este año, impulsado principalmente por el consumo y la actividad industrial.
A nivel internacional, los bancos centrales han adoptado una postura de “esperar y observar” antes de continuar reduciendo tasas de interés, debido a la incertidumbre generada por el aumento sostenido de los precios energéticos.
En ese escenario, Uruguay aparece relativamente mejor posicionado. Incluso, los bonos soberanos uruguayos nominados en pesos y UI han mostrado fortaleza en los mercados internacionales, respaldados por la confianza de los inversores y la consolidación del mercado financiero local.
Además, según informes recientes, Uruguay se ha abaratado en comparación con Argentina en los últimos meses, especialmente en zonas de frontera, donde el diferencial de precios alcanzó mínimos de la última década.
Uruguay consolida baja inflación y analiza medidas para impulsar la economía Uruguay atraviesa un escenario económico marcado por una inflación controlada, mayor credibilidad del Banco Central (BCU) y la posibilidad de aplicar políticas monetarias contracíclicas, aunque persisten riesgos internacionales vinculados al aumento del precio del petróleo y la incertidumbre global. Actualmente, la inflación en Uruguay se ubica en 3,16% en los últimos 12 meses a abril, dentro del rango meta fijado por el Banco Central, que va entre 3% y 6%. Las expectativas de inflación de analistas y agentes financieros permanecen alineadas con el objetivo oficial de 4,5%, algo que las autoridades consideran una señal de confianza en la política monetaria. Sin embargo, persiste preocupación en algunos sectores de la economía, especialmente en educación y salud, donde aún se manejan referencias de aumentos de precios superiores al nivel general de inflación. Desde distintos ámbitos económicos se entiende que el BCU ha ganado credibilidad en los últimos años, generando condiciones para aplicar políticas contracíclicas, es decir, medidas destinadas a estimular la economía en momentos de desaceleración y contenerla cuando existe riesgo de sobrecalentamiento. En ese contexto, algunos analistas consideran que el Banco Central demoró más de lo esperado en bajar la tasa de interés durante el año pasado, aunque otros entienden que la cautela permitió consolidar el descenso inflacionario. Actualmente, la tasa de interés de referencia se mantiene en 5,75%, mientras el organismo observa con atención el impacto internacional del aumento del precio del petróleo provocado por la guerra en Medio Oriente, especialmente el conflicto con Irán. El gobierno uruguayo ha decidido amortiguar parcialmente el impacto del encarecimiento internacional del crudo mediante ajustes moderados en el precio de los combustibles. Otro de los ejes estratégicos del gobierno es avanzar en la desdolarización de la economía. Las autoridades entienden que la alta dolarización de depósitos y operaciones financieras genera limitaciones para el desarrollo del mercado interno y provoca que gran parte de los recursos bancarios terminen invertidos en el exterior. En ese sentido, el Poder Ejecutivo trabaja en cambios normativos para fomentar que los precios, especialmente en el sector inmobiliario, comiencen a expresarse en pesos uruguayos o en Unidades Indexadas (UI), en lugar de dólares. La intención es que las viviendas promovidas, que cuentan con beneficios fiscales, pasen a comercializarse en moneda nacional. El sector inmobiliario también ha impulsado la posibilidad de establecer precios en UI, medida que podría concretarse hacia el final del actual período de gobierno. Mientras tanto, el crédito en moneda nacional continúa creciendo y ya representa el 55% del total, un récord histórico para el sistema financiero uruguayo. Además, las empresas acceden actualmente a financiamiento en pesos con tasas inferiores al 10%, facilitando el acceso al crédito y reduciendo riesgos cambiarios. En cuanto a la actividad económica, el Ministerio de Economía y Finanzas proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de 1,6% para este año, impulsado principalmente por el consumo y la actividad industrial. A nivel internacional, los bancos centrales han adoptado una postura de “esperar y observar” antes de continuar reduciendo tasas de interés, debido a la incertidumbre generada por el aumento sostenido de los precios energéticos. En ese escenario, Uruguay aparece relativamente mejor posicionado. Incluso, los bonos soberanos uruguayos nominados en pesos y UI han mostrado fortaleza en los mercados internacionales, respaldados por la confianza de los inversores y la consolidación del mercado financiero local. Además, según informes recientes, Uruguay se ha abaratado en comparación con Argentina en los últimos meses, especialmente en zonas de frontera, donde el diferencial de p