Un informe del Observatorio del Sistema Nacional Integrado de Salud pone en evidencia una marcada desigualdad en la esperanza de vida entre los usuarios del sistema público y privado de salud en Uruguay, asociada principalmente a factores socioeconómicos. De acuerdo a los datos de 2024, los usuarios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) fallecen, en promedio, ocho años antes que quienes se atienden en instituciones de asistencia médica colectiva (mutualistas). Mientras que en el sistema privado la edad promedio de caída fue de 78,2 años —81,5 en mujeres y 74,9 en hombres—, en el prestador público los valores descienden a 70 años en promedio, con 73,9 en mujeres y 66,2 en hombres. El informe señala que estas diferencias no responden exclusivamente a la calidad de la atención, ya que los resultados asistenciales son considerados similares entre ambos subsistemas. En cambio, el peso determinante recae en los llamados factores sociales de la salud, que pueden explicar hasta el 80% del estado sanitario de una persona. En este sentido, la distribución de usuarios según nivel socioeconómico resulta clave para entender la brecha. ASSE concentra al 63% de la población perteneciente a los dos quintiles de menores ingresos, mientras que las mutualistas agrupan al 70% de los sectores medios y altos (quintiles 3 al 5). Esta segmentación refleja desigualdades estructurales que impactan directamente en la calidad de vida y la expectativa de vida de la población. El estudio advierte que condiciones como el nivel de ingresos, el acceso a la educación, la vivienda, la alimentación y el entorno social inciden de manera decisiva en la salud, más allá del sistema de atención médica al que se pertenezca. El diagnóstico refuerza la necesidad de abordar la salud desde una perspectiva integral, que contempla no solo la atención sanitaria, sino también políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades sociales, consideradas el principal factor detrás de esta brecha en la longevidad de los uruguayos.
Usuarios de ASSE mueren ocho años antes que los de las mutualistas Un informe del Observatorio del Sistema Nacional Integrado de Salud pone en evidencia una marcada desigualdad en la esperanza de vida entre usuarios del sistema público y privado de salud en Uruguay, asociada principalmente a factores socioeconómicos. De acuerdo a los datos de 2024, los usuarios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) fallecen, en promedio, ocho años antes que quienes se atienden en instituciones de asistencia médica colectiva (mutualistas). Mientras que en el sistema privado la edad promedio de fallecimiento fue de 78,2 años —81,5 en mujeres y 74,9 en hombres—, en el prestador público los valores descienden a 70 años en promedio, con 73,9 en mujeres y 66,2 en hombres. El informe señala que estas diferencias no responden exclusivamente a la calidad de la atención, ya que los resultados asistenciales son considerados similares entre ambos subsistemas. En cambio, el peso determinante recae en los llamados factores sociales de la salud, que pueden explicar hasta el 80% del estado sanitario de una persona. En este sentido, la distribución de usuarios según nivel socioeconómico resulta clave para entender la brecha. ASSE concentra al 63% de la población perteneciente a los dos quintiles de menores ingresos, mientras que las mutualistas agrupan al 70% de los sectores medios y altos (quintiles 3 al 5). Esta segmentación refleja desigualdades estructurales que impactan directamente en la calidad de vida y la expectativa de vida de la población. El estudio advierte que condiciones como el nivel de ingresos, el acceso a la educación, la vivienda, la alimentación y el entorno social inciden de manera decisiva en la salud, más allá del sistema de atención médica al que se pertenezca. El diagnóstico refuerza la necesidad de abordar la salud desde una perspectiva integral, que contemple no solo la atención sanitaria, sino también políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades sociales, consideradas el principal factor detrás de esta brecha en la longevidad de los uruguayos.