En medio del proceso de cierre y liquidación de la Cooperativa Lechera de Melo (Coleme), surgió una señal talentosa para los trabajadores y para la marca histórica del departamento. El abogado de la cooperativa, Marcos González, confirmó la firma de un contrato de uso y mantenimiento de la planta industrial y de la marca comercial, lo que permitirá que los productos vuelvan a llegar al mercado bajo el nombre de Coleme. Según explicó González, el acuerdo posibilitó la reincorporación inmediata de cuatro trabajadores que habían quedado sin empleo tras el cierre de la cooperativa. Además, señaló que existe la posibilidad de que nuevos funcionarios sean contratados en los próximos días, a medida que la operativa vaya tomando impulso. El profesional destacó que uno de los aspectos más importantes del contrato es que establece como prioridad la contratación de personas que estuvieron vinculadas a la empresa hasta el momento de su cierre, generando así una oportunidad laboral para quienes se vieron afectados por la situación de la cooperativa. La operación estará a cargo de Urulact, una empresa familiar con amplia experiencia en el sector lácteo y que ya mantenía vínculos comerciales con Coleme. La producción será elaborada en una planta industrial ubicada en el departamento de Canelones, mientras que desde Melo se desarrollarán tareas vinculadas a la distribución y mantenimiento de la marca. Por otra parte, González recordó que los productores que remitían leche a la cooperativa actualmente entregan su producción a Conaprole, luego de que la asamblea de socios resolviera el cierre de la empresa y el inicio del proceso de liquidación. Asimismo, confirmó que Coleme se encamina hacia un concurso de acreedores, instancia judicial que permitirá la designación de un síndico encargado de administrar el proceso y definir los pasos a seguir respecto al patrimonio y al futuro de la planta industrial. El acuerdo firmado tendrá una vigencia inicial de 90 días, período durante el cual podrían surgir nuevas propuestas o interesados en participar del proceso de recuperación o utilización de los activos de la cooperativa. Si bien el cierre de Coleme marcó el fin de una etapa para una de las instituciones más emblemáticas de Cerro Largo, la reactivación de la marca y la reincorporación de trabajadores generan expectativas en torno a la posibilidad de mantener viva una referencia histórica de la industria láctea del departamento.
Coleme firma acuerdo para reactivar su marca y reincorpora a cuatro trabajadores En medio del proceso de cierre y liquidación de la Cooperativa Lechera de Melo (Coleme), surgió una señal alentadora para los trabajadores y para la histórica marca del departamento. El abogado de la cooperativa, Marcos González, confirmó la firma de un contrato de uso y mantenimiento de la planta industrial y de la marca comercial, lo que permitirá que los productos vuelvan a llegar al mercado bajo el nombre de Coleme. Según explicó González, el acuerdo posibilitó la reincorporación inmediata de cuatro trabajadores que habían quedado sin empleo tras el cierre de la cooperativa. Además, señaló que existe la posibilidad de que nuevos funcionarios sean contratados en los próximos días, a medida que la operativa vaya tomando impulso. El profesional destacó que uno de los aspectos más importantes del contrato es que establece como prioridad la contratación de personas que estuvieron vinculadas a la empresa hasta el momento de su cierre, generando así una oportunidad laboral para quienes se vieron afectados por la situación de la cooperativa. La operación estará a cargo de Urulact, una empresa familiar con amplia experiencia en el sector lácteo y que ya mantenía vínculos comerciales con Coleme. La producción será elaborada en una planta industrial ubicada en el departamento de Canelones, mientras que desde Melo se desarrollarán tareas vinculadas a la distribución y mantenimiento de la marca. Por otra parte, González recordó que los productores que remitían leche a la cooperativa actualmente entregan su producción a Conaprole, luego de que la asamblea de socios resolviera el cierre de la empresa y el inicio del proceso de liquidación. Asimismo, confirmó que Coleme se encamina hacia un concurso de acreedores, instancia judicial que permitirá la designación de un síndico encargado de administrar el proceso y definir los pasos a seguir respecto al patrimonio y al futuro de la planta industrial. El acuerdo firmado tendrá una vigencia inicial de 90 días, período durante el cual podrían surgir nuevas propuestas o interesados en participar del proceso de recuperación o utilización de los activos de la cooperativa. Si bien el cierre de Coleme marcó el fin de una etapa para una de las instituciones más emblemáticas de Cerro Largo, la reactivación de la marca y la reincorporación de trabajadores generan expectativas en torno a la posibilidad de mantener viva una referencia histórica de la industria láctea del departamento.