El fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico ecuatorial y las proyecciones de los principales organismos meteorológicos internacionales indican que podría transformarse en uno de los eventos más intensos registrados en las últimas décadas. De acuerdo con un análisis de la consultora meteorológica brasileña Metsul, basado en datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las temperaturas de la superficie del mar han mostrado un incremento sostenido durante las últimas semanas, especialmente frente a las costas de Perú y Ecuador, una de las señales más características de la fase cálida del fenómeno. Los registros más recientes muestran que la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 alcanzó los +0,7 °C, ubicándose dentro de la categoría de El Niño débil. Sin embargo, utilizando el método tradicional de medición empleado históricamente por la NOAA, el valor asciende a +1,3 °C, correspondiente a un fenómeno de intensidad moderada y el más elevado desde marzo de 2024. Particular atención generan los datos obtenidos en la región Niño 1+2, frente a las costas sudamericanas, donde la anomalía térmica llegó a +2,1 °C, el nivel más alto desde noviembre de 2023. Si bien la NOAA aún no declaró oficialmente el inicio del fenómeno, en su último informe señaló que El Niño debería establecerse «en breve». Por su parte, Metsul sostiene que el episodio 2026-2027 ya está en desarrollo y estima que la confirmación oficial podría producirse en los próximos días o semanas. Este año, la agencia estadounidense introdujo cambios en su sistema de monitoreo, incorporando el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI), una herramienta que considera el impacto del calentamiento global sobre las temperaturas medias de los océanos tropicales. Las previsiones climáticas indican que el fenómeno continuará intensificándose durante los próximos meses y alcanzaría su máxima expresión en la segunda mitad del año. Según Metsul, existe una alta probabilidad de que evolucione hacia un denominado «super El Niño», categoría reservada para los episodios más extremos. De concretarse los escenarios proyectados por los modelos climáticos actuales, el evento podría alcanzar una magnitud comparable a los históricos fenómenos de 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los más intensos de la era moderna. No obstante, los especialistas advierten que las previsiones realizadas entre marzo y junio suelen presentar un mayor margen de incertidumbre debido a la denominada «barrera de predictibilidad otoñal», una limitación conocida en los modelos de pronóstico del Pacífico. A pesar de ello, las distintas simulaciones mantienen una tendencia consistente hacia un fenómeno de gran magnitud, con actualizaciones recientes que incluso han incrementado las estimaciones de intensidad para los próximos meses, generando expectativa y atención en la comunidad científica internacional por los posibles impactos climáticos que podría provocar en diferentes regiones del mundo.
El Niño podría convertirse en uno de los más intensos de la historia, según expertos El fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico ecuatorial y las proyecciones de los principales organismos meteorológicos internacionales indican que podría transformarse en uno de los eventos más intensos registrados en las últimas décadas. De acuerdo con un análisis de la consultora meteorológica brasileña Metsul, basado en datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las temperaturas de la superficie del mar han mostrado un incremento sostenido durante las últimas semanas, especialmente frente a las costas de Perú y Ecuador, una de las señales más características de la fase cálida del fenómeno. Los registros más recientes muestran que la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 alcanzó los +0,7 °C, ubicándose dentro de la categoría de El Niño débil. Sin embargo, utilizando el método tradicional de medición empleado históricamente por la NOAA, el valor asciende a +1,3 °C, correspondiente a un fenómeno de intensidad moderada y el más elevado desde marzo de 2024. Particular atención generan los datos obtenidos en la región Niño 1+2, frente a las costas sudamericanas, donde la anomalía térmica llegó a +2,1 °C, el nivel más alto desde noviembre de 2023. Si bien la NOAA aún no declaró oficialmente el inicio del fenómeno, en su último informe señaló que El Niño debería establecerse «en breve». Por su parte, Metsul sostiene que el episodio 2026-2027 ya está en desarrollo y estima que la confirmación oficial podría producirse en los próximos días o semanas. Este año, la agencia estadounidense introdujo cambios en su sistema de monitoreo, incorporando el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI), una herramienta que considera el impacto del calentamiento global sobre las temperaturas medias de los océanos tropicales. Las previsiones climáticas indican que el fenómeno continuará intensificándose durante los próximos meses y alcanzaría su máxima expresión en la segunda mitad del año. Según Metsul, existe una alta probabilidad de que evolucione hacia un denominado «super El Niño», categoría reservada para los episodios más extremos. De concretarse los escenarios proyectados por los modelos climáticos actuales, el evento podría alcanzar una magnitud comparable a los históricos fenómenos de 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los más intensos de la era moderna. No obstante, los especialistas advierten que las previsiones realizadas entre marzo y junio suelen presentar un mayor margen de incertidumbre debido a la denominada «barrera de predictibilidad otoñal», una limitación conocida en los modelos de pronóstico del Pacífico. A pesar de ello, las distintas simulaciones mantienen una tendencia consistente hacia un fenómeno de gran magnitud, con actualizaciones recientes que incluso han incrementado las estimaciones de intensidad para los próximos meses, generando expectativa y atención en la comunidad científica internacional por los posibles impactos climáticos que podría provocar en diferentes regiones del mundo.