El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció la disolución del Parlamento y el adelanto de las elecciones generales al domingo 29 de noviembre, poniendo fin anticipado a la actual legislatura.
La decisión se produce en un contexto de falta de apoyos parlamentarios y creciente presión social, después de que el Congreso rechazara dos decretos impulsados por el Ejecutivo para abordar la crisis de la vivienda y el elevado costo de los alquileres.
El gobierno de Sánchez, integrado por el PSOE y Sumar, no cuenta con mayoría parlamentaria y ha tenido dificultades crecientes para aprobar sus iniciativas, especialmente ante la falta de respaldo de Junts y el rechazo de los partidos de derecha.
El presidente también enfrenta cuestionamientos por investigaciones de corrupción vinculadas al Partido Socialista y causas judiciales que afectan a personas de su entorno familiar.
Al anunciar las elecciones, Sánchez planteó el escenario como una disputa entre una posible “ola ultraderechista” y la continuidad de un proyecto basado en la justicia social, el Estado de bienestar y la protección de derechos.
El mandatario reconoció errores durante su gestión, pero defendió las medidas adoptadas y aseguró que busca que los españoles le otorguen una mayoría progresista más amplia para continuar con su programa de gobierno.
Las elecciones del 29 de noviembre definirán así el nuevo equilibrio político en España, en un escenario marcado por la crisis habitacional, la polarización y el avance de la derecha y la ultraderecha.
Los partidos reaccionan al 29-N y aceleran sus estrategias ante las elecciones
El adelanto electoral mueve ya el tablero político. Los partidos encaran una campaña exprés con estrategias muy diferentes y apenas unas semanas por delante.

